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La Jornada
10/07/2026 | Ensenada, Baja California
Un videojuego diseñado por una científica mexicana sirve para la identificación temprana de niñas y niños con riesgo de desarrollar dislexia durante la educación preescolar.
Se trata de Rhythm Heroes, un videojuego desarrollado en el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese), que utiliza ejercicios de sincronización rítmica para apoyar la detección oportuna de este trastorno del aprendizaje antes que las infancias aprendan a leer.
La líder del proyecto de esta herramienta única en si tipo es la doctora Katya Álvarez Molina, investigadora posdoctoral del Cicese, advirtió que el videojuego no sustituye una evaluación clínica, pues su función es registrar la forma en que los participantes responden a distintos ejercicios rítmicos y generar información que ayude a determinar si es recomendable realizar una valoración especializada.
Muchas veces a los niños se les etiqueta de distraídos, flojos o desinteresados, cuando en realidad existe una condición que todavía no ha sido identificada, explicó al tiempo de precisar que la dislexia dificulta el aprendizaje de la lectura y, en muchos casos, se identifica cuando las infancias ya experimentaron rezago escolar, frustración y problemas de autoestima.
El videojuego representa una herramienta de apoyo para que los especialistas detecten indicadores de riesgo desde la etapa preescolar, mediante una aventura interactiva en la que los jugadores recorren distintos escenarios y superan retos basados en el ritmo.
Estructurado en cuatro niveles, el videojuego evalúa habilidades de sincronización, reproducción de patrones y la memoria rítmica mediante actividades diseñadas para mantener la atención de las infancias a partir de cuatro años mientras recopilan información útil para la evaluación.
El desarrollo de Rhythm Heroes reunió a especialistas en neurosicología, terapia del lenguaje, musicoterapia, interacción humano-computadora y desarrollo de videojuegos.
Cada actividad se diseñó para responder a preguntas científicas relacionadas con el procesamiento del ritmo y el lenguaje, además de ofrece una experiencia lúdica para las infancias.
El primer prototipo se probó en una escuela primaria de Ensenada, donde se evaluó la comprensión de las actividades y se hicieron ajustes al diseño.
El proyecto se encuentra en proceso de validación científica mediante colaboraciones nacionales e internacionales, con el propósito que en el futuro se convierta en herramienta de apoyo en escuelas, centros de atención sicológica y consultorios especializados.
"Si logramos encontrar indicadores de potencial riesgo de dislexia de manera temprana, podemos intervenir. Eso cambia completamente la trayectoria educativa de una persona e impacta en su vida social a futuro", sostuvo la investigadora.
Edición: Estefanía Cardeña