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La Jornada
19/07/2026 | Ciudad de México
Alberto Aceves
Argentina y España juegan hoy más que una final inédita en la Copa Mundial. En las calles de Buenos Aires y Madrid, los colectivos de ciudadanos españoles y argentinos radicados a miles de kilómetros de su país sienten una división en el cuerpo: “es como estar entre la espada y la pared”, afirman como si cada pregunta pusiera en riesgo su propia identidad. ¿Lionel Messi o Lamine Yamal? ¿El tango o el flamenco? ¿El bicampeonato y la cuarta estrella de la Albiceleste o la segunda de La Furia Roja?
El escenario será el Metlife Stadium de Nueva Jersey, un monstruo de concreto acostumbrado a la rudeza la NFL y ahora anfitrión del primer enfrentamiento entre ambas selecciones. Además, el espectáculo anunciado por la FIFA estará a la altura de un torneo fuera de lo común: de Tom Cruise a Madonna, pasando por Justin Bieber, Shakira, BTS y el rapero Post Malone.
Argentina llega hasta aquí impulsada por su propio deseo, porque está convencida de que éste es su lugar en el mundo. Pero también gracias a Lionel Messi, convertido al fin en el líder supremo que siempre fue, aunque algunos tardaran demasiado en verlo. Messi es el reflejo de una sociedad pasional, aferrada al recuerdo de sus días más felices: aquella tercera estrella en Qatar 2022, conseguida cuando el país parecía desmoronarse. Cuatro años después, la ilusión es la misma.
El rosarino es el segundo máximo goleador de los Mundiales con 21 dianas y aún pelea su primera Bota de Oro en el torneo junto con Kylian Mbappé, quien ayer llegó a 10 anotaciones sobre ocho de Messi. Sin embargo, los números parecen poca cosa al lado de las exhibiciones de talento que ha brindado en la recta final de su carrera.
“¿Qué más tiene que hacer para ser considerado el mejor de la historia?”, preguntó el seleccionador argentino Lionel Scaloni.
Tormentas eléctricas y algarabía de los hinchas
Ayer, las condiciones climáticas del continente impusieron un plan de emergencia. El humo denso de los incendios forestales en Canadá, que había teñido de gris el cielo de Nueva Jersey y Nueva York dio una tregua. Pero otra invitada desagradable, las tormentas eléctricas, obligaron a suspender la práctica de España y retrasaron casi una hora la de la Albiceleste. “Podría quedar algo de humo residual que haga que el ambiente se vea brumoso, pero muy tenue”, anticipan meteorólogos de AccuWeather.
Miles de aficionados se reunieron ayer en la víspera de la disputa por el título. Los seguidores de Argentina lo hicieron en Times Square, mientras los de España se concentraron en el Madison Square Garden. Cantos, banderas, música y camisetas de ambos equipos llenaron las calles de Nueva York.
En un palco del recinto utilizado para encuentros de la NFL –ubicado en East Rutherford y con capacidad para 82 mil 566 espectadores– estará Donald Trump, listo para entregar el trofeo de campeón. También la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. El delantero español Borja Iglesias, un jugador que se ha posicionado públicamente a favor de las causas pro palestinas y la igualdad de género, dijo el viernes que, en caso de una victoria, espera que el saludo con el mandatario estadunidense “pase rápido” y “pueda olvidarlo” pronto.
Casa Blanca respalda pancarta sobre Malvinas
Tras la victoria en la semifinal contra Inglaterra, elementos del plantel albiceleste desplegaron una pancarta con el lema “Las Malvinas son argentinas”, lo que podría constituir una violación de las normas de la FIFA sobre declaraciones políticas. Sin embargo, Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, defendió el derecho a expresarse libremente.
“Tienen la capacidad de hacerlo en Estados Unidos”, declaró en conferencia de prensa, de acuerdo con The Independent.
Aunque la FIFA no se ha pronunciado al respecto sobre el tema, el comité disciplinario sigue evaluando los informes de los partidos para determinar si tomarán medidas, teniendo en cuenta que Argentina ya fue multada económicamente por una pancarta con el mismo mensaje en 2014, antes de un amistoso ante Eslovenia.
En el renglón estadístico, Argentina busca transformarse en leyenda. La monarca de Qatar 2022 y bicampeona de la Copa América (2021, 2024) aspira a una racha que nadie ha logrado jamás: encadenar cuatro títulos grandes de forma consecutiva.
La Albiceleste y la Roja conocen el peso de esa obsesión. Son las únicas que han logrado la trilogía de coronas: la Copa continental, la Mundial y una Copa continental más. España lo hizo primero, entre la Eurocopa de 2008 y la de 2012, antes de desmoronarse estrepitosamente en Brasil 2014. Argentina se encuentra hoy en ese mismo estado de gracia que comenzó en el Maracaná en 2021.
La tarde de hoy tiene además la rareza de enfrentar por primera vez en una final mundialista al vigente campeón de Europa con el monarca de América. Si el equipo de Lionel Scaloni gana, repetirá el título del mundo de manera consecutiva, algo que hasta ahora sólo han conseguido dos representativos en la historia: Italia, en 1934 y 1938, y el Brasil de Pelé en el 58 y 62.
Con información de Ap y Afp