de

del

Leonardo García Tsao
Foto: @blacKkKlansman
La Jornada Maya

Miércoles 16 de mayo, 2018

Un gran triunfo fue el del afroamericano Spike Lee en su estreno de [b]BlacKKKlansman[/b], su más reciente realización. El público de su primera función lo ovacionó de pie durante varios minutos. Obviamente, el gobierno de Trump le ha vuelto a dar relevancia al cineasta, tras décadas de no pegarla. (La última vez que estuvo en competencia en la Croisette fue en 1991).

Mezcla divertida de thriller, sátira social y diatriba política, [b]BlacKKKlansman[/b] está basada en una historia real sobre cómo el agente policiaco negro Ron Stallworth (John David Washington) logró infiltrarse en el Ku Klux Klan en los años 70, con la ayuda de un compañero judío (Adam Driver). Al mismo tiempo, Stallworth coquetea con una guapa militante del Black Power (Laura Harrier), a la que debe salvar de un atentado del KKK.

Lee nunca se ha distinguido por su sutileza, pero aquí viene al caso el ataque frontal al nuevo racismo, según se ha manifestado desde el nuevo ocupante de la Casa Blanca (a quien el director se niega a llamar por su nombre y califica de [i]motherfucker[/i]). De hecho, la figura de David Dukes (Topher Grace), gran líder del KKK, es como una parodia de Trump, con todo y su política de [i]“America first”.[/i] Y la película concluye con videos sobre el motín provocado por los supremacistas blancos que marcharon en Charlotesville el año pasado, bajo la anuencia presidencial. Algunos colegas apuestan a que Lee es candidato a la Palma de Oro. Aunque no estoy seguro de ello, algún premio se llevará porque ha dejado su marca.

En cambio, el exilio de Cannes no le ha hecho nada bien al maestro provocador, el porcino danés Lars Von Trier. Su película [b]The House That Jack Built[/b] (La casa construida por Jack), exhibida fuera de competencia, trata en detalle sobre los crímenes de un asesino en serie (Matt Dillon) de múltiples personalidades. El rumor era de escándalo ante la excesiva violencia. En realidad, nada que no se haya visto antes en alguna innoble [i]slasher movie.[/i]

Ante una especie de diablo confesor llamado Verge (Bruno Ganz), el protagonista describe sus homicidios numerados como “incidentes”, cometidos contra víctimas femeninas (salvo un par de niños). De dos horas y media de duración, el relato se vuelve hasta aburrido en lo que trata de elevar al asesinato como una de las bellas artes. Hay muchas disquisiciones con Verge sobre diversos temas, incluyendo los crímenes nazis (¿estará Von Trier haciendo un acto de contrición?). Y un infame epílogo en que Jack es castigado eternamente.

Por supuesto, hoy fue el gran estreno, fuera de competencia, de [b]Solo: A Star Wars Story[/b], de Ron Howard, el [i]blockbuster[/i] que ocupará todas las pantallas mundiales a partir del día 25. Es la única concesión que hizo Cannes este año al gran negocio. Pero qué concesión. La película tuvo un total de cuatro proyecciones, una de ellas en el gran auditorio Lumière. No me molesté en verla porque ya habrá múltiples oportunidades para hacerlo (o no).

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[b]@walyder[/b]


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