Katia Rejón
Foto: Cortesía
La Jornada Maya

Viernes 4 de mayo, 2018

Una millennial como yo podría pensar que el danzón es lo opuesto a un baile sensual, pero sólo hace falta verlos para saber que es una idea equivocada. Como en el poema de Girondo, esos dos se miran, se presienten, se desean, se acarician, se besan. Más tarde, el hombre me dirá que bailó con todo y dolor de pies.

“Si yo fuera tú, bailaría hasta el paso doble y sin descanso”, me dice. Pero yo soy yo, una hormiga sin ritmo, y ellos son los reyes de la pista. Entre las canciones saca su licorera y un pañuelo de lino, bebe y se limpia las gotitas de sudor debajo de su sombrero. Hay fresco pero sus cuerpos, me doy cuenta al estrechar sus manos, están cálidos.

El danzón es un baile de origen cubano que inició el compositor Miguel Faílde en 1879 y que llegó a Yucatán y Veracruz diez años después a través de sus puertos junto con músicos de La Habana. Su ritmo lento empuja a la cercanía de las parejas. Desde sus inicios se baila con las parejas abrazadas. Llegó a considerarse un baile escandaloso e indecente porque los danzantes se tocan el cuerpo y mueven sus caderas de forma pronunciada.

En el siglo XX se consolidó como un baile popular mexicano y en Yucatán es el ritmo favorito de mucha gente. Los parques de Santa Lucía, San Juan y Santiago se vuelven pistas de baile donde las parejas y amigos se citan para “moverse” un poco cada semana. Candelaria lleva una década bailando danzón y lo ve también como un ejercicio “para la gente de su edad”.

La costumbre es bailar durante las melodías y dejar de bailar durante los “paseos”, nombre que se le da a las pausas para coquetear, caminar y platicar.

En el parque de Santiago hay comensales cenando en las mesas de Coca Cola del mercado, decenas de parejas mostrando sus mejores pasos y personas sentadas alrededor de la pista, mirando a los danzantes.

La Orquesta del Ayuntamiento de Mérida toca Patricia y al terminar la pieza, las parejas se dispersan y vuelven a sentarse. Las sillas tienen una señal de estar apartadas: un bastón, un pañuelo o abanico advierten que el dueño o la dueña regresarán cuando se cansen.

En tacones, sandalias, con gorra, sombrero, vestido o pantalón, la vestimenta de los bailadores es variada. Hay gente joven pero son los menos. La mayoría de las mujeres visten con un chal para taparse del viento y llevan sandalias. Los hombres, casi todos, van muy elegantes en filipinas o camisa adentro del pantalón y un pañuelo en el bolsillo. Entre los subgéneros del danzón está el danzonete, el mambo y el chachachá. Algunas canciones son más movidas, los músicos tocan un slow mambo y otras composiciones con ritmos españoles.

Hay por lo menos cinco países que han adoptado y modificado los ritmos del danzón: Inglaterra, Francia, Haití, Cuba y México. En 1994, el compositor Arturo Márquez dio vida a Danzón 2, una pieza con elementos tradicionales mexicanos, hasta el día de hoy representativa.

Por única ocasión, los asistentes pueden contar su historia. Como parte de la asignatura de Gestión del Patrimonio Cultural Intangible, los alumnos Aviela Perera, Abril Gonzáles, Martín Romero, Frida Vilchis, Diana Falcón y Jackie Zúñiga González del Centro Peninsular de Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis), instalaron una mesa con un mapa del Centro Histórico para hacer una cartografía social sobre los bailes de danzón, coordinados por la profesora Adela Vázquez.

Desde hace dos meses exploran el danzón y trabajan en un mapeo colectivo donde la gente escribe sus experiencias con el danzón, señalan dónde bailaron por primera vez y un poco acerca de ellos mismos. “Mujer de Ciudad del Carmen. Hace cinco años en San Juan”, se lee.

En la explanada nadie se queda solo. Entre la gente hay un hombre sin pareja cargando una bolsa de plástico, mira a los demás y se mueve con timidez sin que nadie le siga el paso. No lleva ni dos minutos cuando una señora se levanta de su silla y con
paso decidido le pone una mano en la espalda. Entonces [i]resucitan, se buscan, se refriegan, se rehúyen, se evaden y se entregan. [/i]

[i]Mérida, Yucatán[/i]
[b][email protected][/b]


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