Opinión
Edgar Fernando Cruz
13/01/2026 | Mérida, Yucatán
Luego de la intervención en Venezuela, las declaraciones a quemarropa de Donald Trump sobre una posible invasión a México han sacudido a los medios y alentado a la oposición, vulnerando la tranquilidad social nacional. La reacción de Estados Unidos tras la llamada del lunes 12 de enero ha sido de una indiscutible cautela diplomática.
Hacer un análisis lógico de posibles escenarios en medio del caos global es complicado; la verdad es que todo puede suceder. Las líneas de acción son globales y todos juegan, incluso Sudamérica y Cuba, que no son temas aparte.
A simple vista, parecería que ondea la bandera blanca. Sin embargo, en la política los gestos dicen más que los boletines. Noté a una presidenta seria, fría, de voz baja y lenta; quizá preocupada. Su postura fue tajante al decirle que una intervención de tropas estadounidenses en suelo mexicano "no está sobre la mesa". Según la presidenta, Trump insistió en que "si México lo pedía", ellos podrían ayudar con fuerzas militares, pero ella lo rechazó argumentando que no es necesario y que se debe respetar la soberanía y la integridad territorial.
Entonces llegó el momento nodal de la conversación para Trump: cuando le pidió su opinión sobre el derrocamiento de Nicolás Maduro (ocurrido a principios de este mes). Sheinbaum le recordó que México tiene una Constitución que prohíbe las intervenciones militares en otros países y que esa es la posición pública y oficial del Estado mexicano. A lo que Trump respondió con un: "Ok, entiendo que esa es su Constitución".
Aquí se abre un terreno fértil para el análisis: ¿qué quiere decir en el fondo ese “Ok, entiendo”? ¿Asumió sin réplica que no hay apoyo? ¿Entendió que en esta jugada México no va con Estados Unidos, aun cuando mantengan una estrecha relación?
Para México era primordial tener en la mano la declaración de "no intervendremos por tierra". La cooperación se mantiene como está, y las cifras lo demuestran: una reducción del 50 por ciento en el cruce de fentanilo hacia Estados Unidos y una baja del 43 por ciento en las muertes por esta sustancia. Pero para Donald Trump era vital saber si cuenta con México en el caso Venezuela y en su estrategia global. No sé si la personalidad y el estilo de Trump acepten, sin nada a cambio, un "no" por respuesta.
Hubo otra frase en la conferencia matutina del lunes y del martes que retumbó con una intención distinta y que envía un mensaje sutil a las estrategias del vecino: "Nosotros queremos comerciar con todo el mundo".
Esa frase es el pivote de nuestra realidad actual. Mientras el T-MEC pende de un hilo discursivo desde Washington, México tiene frente a sí la urgencia de mirar hacia el sur y hacia los nuevos bloques de poder. Me pregunto: ¿es tiempo de asociarnos con el gigante, Brasil? No es solo un país hermano; es una potencia petrolera y un mercado de más de 213 millones de consumidores que hoy lidera la resistencia económica en la región. Brasil podría ser la puerta de entrada a los BRICS, ese bloque que ya no es una promesa, sino una realidad que ostenta el 37 por ciento del PIB mundial y concentra a casi la mitad de la población del planeta.
Aunque no es un escenario a corto plazo, la OTAN y la ONU están en la mira; parecen agotarse en burocracia. Y con el fantasma visible de una disputa bélica por Groenlandia en el horizonte, México no puede seguir poniendo todos sus huevos en una sola canasta que hoy nos amenaza. Trump representa un tiempo difícil, sí; pero el contrapeso existe. Están los demócratas en Estados Unidos, que han actuado con poca fuerza, y está el bloque oriental, que no se detiene.
El próximo 22 y 23 de enero se llevará a cabo la reunión del Comité Conjunto de Seguridad en Estados Unidos. Tras la llamada, este será el primer encuentro técnico para aterrizar los acuerdos sobre fentanilo y control de armas sin intervención militar. En el ojo del huracán está el T-MEC: aunque la revisión formal es en julio, este mes de enero es crucial para definir la postura que llevará Marcelo Ebrard (Secretario de Economía) a la mesa de negociación.
Llegó la hora. El liderazgo y la estrategia del gabinete de Claudia Sheinbaum han dado resultados en la contención a Trump. La pregunta es: México debe decidir si seguimos siendo el patio de las amenazas o si nos convertimos en el socio estratégico de un mundo que ya es multipolar.
Paso de gato
México sigue rompiendo récords. De enero a noviembre de 2025, recibimos a 88.1 millones de visitantes extranjeros, generando una derrama económica de 31 mil 220 millones de dólares, según reportó Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo. En el ámbito cultural, el orgullo nacional también brilla: el bordado mexicano ha conquistado un nuevo Récord Guinness.
Con la FITUR (Feria Internacional de Turismo) en puerta, las buenas noticias para el sector no se detendrán. Ya daremos detalles.
Edición: Fernando Sierra