Opinión
Leobardo Cox Tec
19/02/2026 | Mérida, Yucatán
El carnaval que se celebra en los pueblos mayas suele estar lleno de tradiciones cargadas de un sentido ritual. Aunque muchas de las danzas y ceremonias antiguas han desaparecido y solamente las conocemos gracias a las crónicas o de voz de los abuelos, existen algunas que año con año cobran vida durante las fiestas de carnestolendas.
La Comparsa de Cintas es una agrupación conformada por niños y adolescentes que se encarga de realizar los bailes tradicionales de Yaxcabá durante el Carnaval. La Comparsa data de la mitad del siglo XIX y, aunque en varias ocasiones ha sufrido censura por parte de las autoridades religiosas y civiles, se mantiene vigente. Los personajes que intervienen en la agrupación son llamados carnavalescos o Xtoles y, sin importar el género, van vestidos con hipiles, vistosos faldones decorados con gruesas tiras de papel crepé de colores, llevan hipiles bordados, sombreros llamados “de araña” adornados con flores y listones, collares de galletas de animalitos o de chiles habaneros y calzan alpargatas o sandalias comerciales. El vestuario es una sátira a la opulencia, una crítica a la moda de la alta sociedad del siglo XIX.
Tanto la indumentaria como los bailes y cantos de los Xtoles eran considerados inmorales por la sociedad conservadora. Se dice que en Yaxcabá la participación de las mujeres en las comparsas estaba prohibida por la Iglesia; en respuesta, los hombres se vestían con trajes tradicionalmente femeninos y bailaban con otros hombres para burlarse de aquella prohibición. En sus tonadillas recitaban versos que resaltaban la pobreza, la corrupción, la hipocresía y la doble moral de las familias adineradas y de los devotos que participaban activamente en las iglesias, pero que despreciaban a los mayas pobres. Incluso se parodiaban a los sacerdotes y a los presidentes municipales. Rosendo Pech, en su libro Mi pueblo Libre Unión, Yaxcabá, relata cómo en el año 1955 los carnavaleros criticaban con sus cantos directamente al presidente Gerardo Ávila y a las familias de Yaxcabá que impedían la construcción de la carretera porque ellos monopolizaban el comercio y, al llegar la carretera, se abaratarían los costos y habría competencia.
El argumento principal de la danza de los Xtoles era que Juan Carnaval o Jwan Su’uk (Su’uk significa zacate en lengua maya), un personaje ficticio que satirizaba a los capataces y en general a los hombres blancos, había abandonado a sus hijas por irse a divertir llenándose de excesos sin pagar el gasto familiar y sin pagarle a los jornaleros, por lo que sus hijas se veían obligadas a vender sus cantos y bailes. Por esta misma razón, los trabajadores salían en busca del patrón representado por un muñeco relleno de zacate seco y petardos que era encarcelado durante el carnaval y el último día era juzgado y sentenciado a ser quemado de manera pública por todos sus delitos y negligencias. Esta clara burla a los dueños de fincas era muy incómoda para ellos, por lo que solían ausentarse durante las fiestas, convirtiéndose el carnaval en una fiesta de los pobres.
El objetivo de la danza es propagar alegría y bullicio de las fiestas de carnestolendas entre la gente del pueblo, y se baila por las calles de la comunidad, de casa en casa, a cambio de una remuneración. Los Xtoles llevan consigo un gran madero del que cuelgan listones de colores que cada uno de los participantes sostiene. Al iniciar la tonadilla, los bailadores rodean el madero y, en determinada parte del son, se cruzan para tejer un bello adorno de petatillo en lo alto del madero; la danza finaliza cuando se logra destejer. Los músicos tradicionales interpretan mayapax jaranero, un género musical diferente a la jarana peninsular que tiene como instrumento principal la armónica, acompañada de claves, guitarra, maracas y tunkul o tarola (percusiones locales). Mientras los Xtoles danzan, también entonan unos versos en lengua maya y español, lo que hace más compleja la representación. Uno de sus cantos llamado “Pasacalle”, reza:
Somos pobres estudiantes
Que venimos a cantar
¡Qué viva, viva el jaleo
en los días de Carnaval!
No tenemos qué gastar
Porque la crisis nos mata,
Pues daremos pura lata
Para las penas calmar.
Vengan vasos y botellas,
Vengan copas de licor
Y brindemos por las bellas
Niñas que son un primor.
¡Ay! Dulce es vivir
Gozando el Carnaval
Al ver que se diviertan
Toditos por igual.
Y al despertar
Sucede lo contrario,
Nos causa desengaño
Y amargo padecer.
Este tipo de tradiciones es una muestra de la gran riqueza escondida de Yucatán. Es posible que para mucha gente la Comparsa de Xtoles no le sea familiar, pero para los que hemos tenido la oportunidad de conocerla, verla y participar con ella, es una muestra de identidad del pueblo maya.
Edición: Estefanía Cardeña