Opinión
La Jornada Maya
17/03/2026 | Mérida, Yucatán
La noche de este lunes, en su habitual transmisión por Facebook Live, Joaquín Díaz Mena, gobernador de Yucatán, anunció una serie de cambios en su gabinete, que si bien se presentan como reacomodos implican que, momentáneamente, la presencia de morenistas se vea debilitada y por el contrario,
quienes permanecen firmes en sus puestos son adherentes de última hora; mayormente ex militantes del Partido Revolucionario Institucional, PRI, que desempeñaron diversos cargos en el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco (2007 -2012).
El gabinete de Huacho Díaz no ha sido precisamente discreto en sus desavenencias. Se recuerda, entre las primeras que se hicieron públicas, el bofetón que le propinó Víctor Cervera Hernández, entonces director del Instituto Yucateco de Emprendedores (IYEM), a Dafne López Martínez, hasta hoy coordinador de Proyectos Estratégicos, durante una de las primeras jornadas de Audiencias con el Pueblo. Igualmente, hasta hace pocos días, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnologías e Innovación (Secihti), dejó de contar, por renuncias, con varias de sus principales directivas.
Ahora, los cambios anunciados por el gobernador yucateco antenoche siguen un patrón: “bajar” a quienes se encontraban en la primera línea de colaboradores para dejarlos a cargo de direcciones o subsecretarías.
Entre los movimientos, llama la atención el de la doctora Judith Ortega Canto, quien se encontraba al frente de la Secretaría de Salud, especialmente porque estos días suele hacerse -si es que pretende hacerse bien -la planeación de la campaña anual contra el dengue. Es decir, al doctor Miguel Alberto Alcocer Gamboa le esperan días muy agitados, pero si realizó bien su trabajo como director de Planeación y Desarrollo, debe tener bastante adelanto.
La Secretaría del Bienestar, por otra parte, es el lugar casi natural para hacerse de una candidatura. El mismo Díaz Mena saltó de la Delegación federal a la campaña por la gubernatura, de manera que, siguiendo esa lógica, Fátima Perera Salazar bien podía aspirar a un puesto de elección para 2027. En lugar de ello, se le coloca en la subsecretaría de Desarrollo Político y Asuntos Religiosos, dentro de la complicada Secretaría General de Gobierno. Ahora bien, su relevo, la diputada Claudia Estefanía Baeza Martínez, si bien es fundadora de Morena y se le reconoce un papel activo en la campaña de 2018, ha pasado sin pena ni gloria por el Legislativo local; sin que se le conozca iniciativa alguna, ni alguna intervención destacable en tribuna.
El otro movimiento anunciado, en la Secretaría de las Juventudes, es el paso de Alan Padrón Albornoz al Instituto de Capacitación para los Trabajadores del Estado de Yucatán (Icatey). Aquí operó el “cadeneo”, para ascender a Carla Margarita Couoh Cuevas, hasta antier directora de Comunicación de esa dependencia.
Las lecturas de los movimientos apuntan en dos direcciones, pero ambas tienen condicionantes: si se trata de acomodar a colaboradores para que tengan “juego” con miras al proceso electoral de 2027, quienes se han quedado han sido representantes de intereses muy contrarios a la Cuarta Transformación, lo que muy posiblemente dificultaría en grado sumo construir el “segundo piso” de la misma en Yucatán.
Si por el otro lado, las permutaciones obedecen a criterios de eficiencia y resultados obtenidos, llama la atención que los parámetros de evaluación “castiguen” particularmente a quienes no han “chapulineado” y se han mantenido fieles al color guinda, y en cambio, parezca que la Cuarta Transformación adquiere, en Yucatán, tonos verde, blanco y rojo, bordados en las alforzas de la guayabera.
Edición: Fernando Sierra