Opinión
Francisco J. Rosado May
06/04/2026 | Mérida, Yucatán
Cuando esté usted leyendo esta entrega, estimado/a lector/a, la nave Artemis II ya habrá pasado por la parte oscura de la luna y emprendido el regreso a la Tierra, después de unos 50 años en que los seres humanos llegamos a la luna con los vuelos del programa Apolo.
Esta proeza no ha desatado la euforia que desató el Apolo 11, cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin pisaron la superficie lunar. Muchos fuimos testigos a través de televisiones en blanco y negro. Hoy se puede dar seguimiento en tiempo real.
Detrás de la proeza hay una enorme cantidad de trabajo, planeación, organización, logística, etc. Hay la articulación de diferentes disciplinas científicas. El altísimo nivel de conocimiento matemático, físico, químico se suma a las ciencias biológicas, sociales y económicas para lograr la proeza.
Pero solo fue posible gracias a una decisión política y seguimiento. Por ejemplo, la decisión del despegue el 1 de abril pasado fue precedida por la decisión del 3 de abril de 2023, cuando se anunció el nombre de los cuatro astronautas, tres hombres y una mujer. Previamente se probó con éxito el Artemis I en 2022. Es decir, hay un proceso de una decisión política y continuación de esta, hay visión de largo plazo. El corto plazo no funciona en estas proezas.
Pero, al mismo tiempo, de nada sirve una decisión política si detrás no hay el sustento científico-tecnológico, social sicológico, necesario por parte de las mentes más brillantes. La articulación de buena política con excelente conocimiento es necesaria e indispensable. Esta debe ser una lección para todo el mundo. A su regreso a la tierra, los cuatro astronautas se encontrarán con noticias como las siguientes.
El mismo día del despegue del Artemis II hubo otro suceso extraordinario en los Estados Unidos. La Suprema Corte de Justicia de ese país escuchó los alegatos que el gobierno presentó a favor de eliminar el derecho constitucional de tener la ciudadanía norteamericana por el solo hecho de nacer en tierra estadounidense. Antes el gobierno había intentado prohibir ese derecho mediante una orden ejecutiva. Si bien la decisión de la Corte será hasta junio, la gran mayoría de los analistas predicen que la Suprema Corte no va a respaldar la orden ejecutiva, que el derecho de ciudadanía por nacimiento se mantiene en los términos expresados en la Constitución de ese país.
Uno de los temas colaterales discutidos en este proceso de análisis constitucional en Estados Unidos incluyó la discusión sobre la ciudadanía de los nativos americanos. Este es un tema a todas luces discriminatorio y racista. Los nativos americanos tienen la nacionalidad de su nación y la de Estados Unidos, reconocida en la Ley de Ciudadanía India de 1924 y ratificada en la 14ª enmienda. En México no tenemos este problema, afortunadamente, pero tampoco hemos discutido lo suficiente el tema de los derechos de los pueblos indígenas a la luz de la sociedad multicultural actual. ¿Cómo establecer bases legales de convivencia social entre cultural, respetando a cada una, pero a la vez abriendo posibilidades de innovaciones? Se necesita una mirada intercultural que no hemos desarrollado lo suficiente. Quizá esta mirada ayude a mejorar procesos como el que pasó con Xcaret recientemente respecto al uso de símbolos mayas.
Al día siguiente del despegue de Artemis II, el 2 de abril, el Comité sobre Desapariciones Forzadas de la ONU publicó un informe que califica a las desapariciones forzadas en México como “crímenes de lesa humanidad”. También necesitamos ahondar sobre este tema. Y eso que no hablamos de las guerras.
Bienvenidos a la tierra, astronautas del Artemis II.
Es cuanto.
Edición: Fernando Sierra