Los medios de comunicación corporativos generan desinformación. Eso se debe a su dependencia económica de monopolios industriales y financieros, la cual se da a través de anuncios publicitarios que son su principal fuente de ingresos.
Cinco de las empresas fósiles más grandes del mundo –Exxon, British Petroleum (BP), Chevron, Shell y ConocoPhillips– invirtieron 3.6 mil millones de dólares en anuncios publicitarios entre 1986 y 2015 para crear incertidumbre sobre el consenso científico respecto al cambio climático y para culpar a los consumidores de la contaminación que producen. La objeción a la política de comunicación de los medios concentrados, no es solo lo que dicen y cómo lo dicen, sino también lo que no dicen.
Al hablar de ambientalismo, los medios hablan de la construcción del Tren Maya, o de la urgencia de abandonar fuentes fósiles de energía. Pero nada opinan del crecimiento económico exponencial, o del turismo como fuente de ingresos. Según estos medios, construir el Tren Maya fue un ecocidio, pero construir aeropuertos o ser hospederos del mundial, traerá turismo y hará crecer la ‘economía’.
Prefieren ignorar que al mundial de fútbol del año 2022 llegaron más de mil 800 vuelos privados o que una hora de vuelo privado contamina más de lo que poluciona cada una de las cuatro mil millones de personas más pobres del mundo en todo un año. Tampoco comunican que la posible reconstrucción de la franja de Gaza, contaminará más de lo que lo hacen 130 países en un año.
No hace falta talar selvas para que desaparezcan; solo basta ser anfitrión del mundial y recibir vuelos comerciales. Y en otro plano, más nefasto, mantener vínculos económicos, académicos y empresariales con el estado genocida de Israel.
El cambio climático es una amenaza grave y las decisiones implementadas en esta década impactarán durante miles de años. Esto es porque estamos cruzando umbrales a partir de los cuales algunos procesos se vuelven irrefrenables, como el derretimiento de las capas de hielo del planeta o el colapso de corrientes marítimas que regulan la estabilidad climática global.
A pesar de esto, en los últimos 15 años, menos del 3 % de las noticias publicadas por medios mexicanos hablan de cambio climático. Sin decirlo, una cobertura tan baja transmite la noción de que este no es un tema urgente.
Además, existe un sesgo geográfico. La gran mayoría de las noticias que cubren los impactos de la crisis climática en la sección “internacional” se centran en lo que ocurre en países del Norte Global. De hecho, de nuestras notas analizadas en un estudio sobre la cobertura de la crisis climática en México, 80 por ciento cubren el Norte Global, cuando la realidad es que 98 por ciento de las muertes causadas por el cambio climático ocurren en el Sur Global.
Por otra parte, son pocas las noticias que hacen una distinción de responsabilidades al momento de mencionar quiénes son los culpables de ocasionar el problema. Los causantes sistémicos del cambio climático reciben nula atención, mientras que la mayoría habla de la acción conjunta de la humanidad sin especificar que son las élites quienes más contaminan.
Casi todas las noticias analizadas mencionan alguna consecuencia del cambio climático, ya sean afectaciones a humanos o algún impacto físico o ecológico, pero más de la mitad de las noticias no hace alusión a ninguna causa. ¿Sin causa originaria, cómo se pueden establecer soluciones?
¿Qué pasará cuando tengamos transporte público eléctrico y dejemos de usar vehículos privados, o cuando solo reutilicemos botellas y reparemos la ropa? Bajará la economía, y caerá el P.I.B. Si cierran Bershka o H&M, habrá gente que caiga en el desempleo.
De lo anterior se desprende que no podemos tener un intercambio honesto sobre ‘ecología’ o ‘medio ambiente’, sin sostener un diálogo profundo sobre las bases económicas y sociales de nuestro país y del mundo.
¡Qué fácil es decir ‘ya no más energía fósil’ y ‘no más fracking’! ¿Cuál era la posición de esos medios respecto a la construcción de los aeropuertos de Texcoco, Tulum y del AIFA? ¿Qué opinan sobre establecer garantías de viviendas dignas y un salario básico universal para que no haya quienes tengan que trabajar para H&M, BBVA, o Coca Cola, para pagar su renta? Necesitamos medios de comunicación que hablen de manera honesta sobre las transformaciones necesarias para afrontar esta crisis global.
¡No hay justicia climática sin justicia social!