Opinión
Francisco Guerra Martínez
02/06/2026 | Mérida, Yucatán
Los ecosistemas son dinámicos. Cuando están conservados, pareciera que el paisaje es estático y nada los perturba. Sin embargo, siempre están activos y responden a los estímulos de su entorno. Un ejemplo lo encontramos en los manglares de la Península de Yucatán, región donde se ubican el 60 por ciento de los manglares mexicanos. Aquí, los manglares están respondiendo al aumento en el nivel del mar mediante un desplazamiento al interior del continente que se denomina migración terrestre de manglares; es decir, están adaptándose e ingresando tierra adentro cambiando su distribución geográfica para sobrevivir.
El viaje tierra adentro
En una investigación realizada en el Laboratorio de Análisis Espacial de Zonas Costeras (Costalab), de la UMDI Sisal, Facultad de Ciencias de la UNAM, a cargo de los investigadores Francisco Guerra Martínez y Rodolfo Rioja Nieto, se ha descrito la capacidad de resiliencia que poseen los manglares frente al cambio climático. La investigación descubrió que en un periodo de 40 años comprendido entre los años 1984 y 2024 los manglares migraron en un área total de mil 754 hectáreas en las que se desplazaron hacia el interior del continente.
Del total de manglares que migraron, 87 por ciento reemplazaron a otros humedales, el 10 por ciento reemplazaron a selvas tropicales y el 3 por ciento a antiguas tierras agrícolas. Las tasas de migración reportadas en la investigación fueron de 0.55 hectáreas por año, mientras que la velocidad promedio a la que se desplazaron fue de 4.5 metros por año.
¿Por qué huyen los manglares?
La causa de este caminar se debe a que el agua de los océanos sube y avanza hacia tierra firme a una tasa de 3.4 milímetros por año en la península. Este fenómeno es producto del calentamiento global ocasionado por las actividades humanas que han transformado históricamente el clima en el mundo. La única manera de revertir este calentamiento y el cambio climático en las próximas décadas consiste en modificar, reducir o eliminar la dependencia de los combustibles fósiles por parte de la humanidad y adoptar medidas de desarrollo sostenible alrededor del planeta.
Existe un grupo de trabajo científico sobre el cambio climático en el mundo denominado Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, mejor conocido como IPCC. De acuerdo con el IPCC el aumento en el nivel del mar es un hecho. Se conoce que entre los años 1901 y 2018 el nivel medio del mar a nivel global ha subido 20 centímetros.
Foto: Infografía NotbookLM
Las proyecciones de aumento son alarmantes
En la última evaluación sobre el impacto del cambio climático en el mundo el IPCC realizó una serie de proyecciones sobre el aumento en el nivel del mar. Para el año 2100 plantea escenarios de aumento que se pueden resumir de manera coloquial como conservador, intermedio y de altas emisiones. La ocurrencia de alguno de estos escenarios depende del nivel de empleo de combustibles fósiles ―petróleo, gas, carbón―. Si se emplean de manera excesiva su combustión y emisión de gases provocarían un aumento de varios grados de la temperatura superficial del aire.
El escenario conservador implica una reducción drástica en el uso de combustibles fósiles y un paso importante hacia la implementación global de estrategias de desarrollo sostenible, lo que provocará un calentamiento de alrededor de 1.5 °C y un ascenso en el nivel del mar entre 28 y 55 centímetros. El escenario intermedio sugiere un equilibrio entre el empleo de combustibles fósiles y estrategias de desarrollo sostenible que producirán un aumento entre 2.7 y 3 °C en la temperatura global y un aumento entre 44 y 76 centímetros. Finalmente, un escenario de altas emisiones que implica un uso indiscriminado y casi absoluto de combustibles fósiles lo que llevaría a un calentamiento entre 4 y 5 °C y un aumento entre 63 centímetros y 1 metro. Las proyecciones del IPCC indican una posibilidad de aumento de hasta 2 metros para el año 2100. La única certeza que plantea el IPCC es que el nivel del mar seguirá subiendo durante siglos o milenios.
La compresión costera y las medidas necesarias de conservación
Durante la migración, los manglares enfrentan dos batallas simultáneas. Por un lado, el aumento en el nivel del mar que los empuja desde la costa y por el otro el desarrollo humano ―que motiva la construcción de hoteles y carreteras― que actúa como una muralla asfáltica. El avance de los manglares se ve limitado y los puede “condenar” a la extinción local con el paso de las décadas. Este proceso se denomina compresión costera.
Para que el manglar siga "caminando" necesitamos dejarle el camino libre. Urge establecer políticas ambientales como la creación de corredores de migración que permitan la protección de los terrenos colindantes con los manglares actuales. Les invito a sumarse a esta propuesta y con ello asegurar la propia existencia humana en las comunidades costeras.
*Profesor de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Mérida, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Edición: Fernando Sierra