Opinión
Francisco J. Rosado May
15/06/2026 | Chetumal, Quintana Roo
La semana del 1 al 6 de junio de 2026 se llevó a cabo la 8 Asamblea General del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (en inglés GEF, Global Environmental Facility), en la icónica ciudad de Samarkanda, Uzbekistán . El objetivo central fue conocer los avances que se han logrado hasta el momento y establecer las bases para la operación del FMAM en el periodo 2027-2030.
El FMAM es una organización formada por la ONU; concentra aportaciones de 186 países. Actualmente opera alrededor de 5 mil millones de dólares y para la próxima etapa ya cuenta con casi 4 mil millones, pero aún falta la aportación de varios países. México forma parte del FMAM y se expresa en varios proyectos, por ejemplo, los apoyos que ofrece el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) a proyectos comunitarios. El gobierno, así como comunidades, pueden recibir el apoyo.
Los fondos del FMAM son canalizados a través de agencias implementadoras; son 18 en total a nivel mundial. En México son conocidas la FAO, el IUCN, UNDP, IDB, Banco Mundial, WWF, y el IFAD.
Samarkanda, ciudad donde confluyen varias culturas como la china, rusa, árabe e islámica, y testigo de varias ocupaciones, especialmente de los mongoles y de la extinta Unión Soviética, que alberga increíbles sitios UNESCO por ser paso importante de la Ruta de la Seda, fue el marco socioeconómico donde la 8 Asamblea del FMAM tomó una decisión histórica, pero resultado de luchas de pueblos indígenas . La decisión fue que a partir de 2027 al menos 20 por ciento del presupuesto debe ser destinado a pueblos indígenas y comunidades locales.
Esta decisión usa el concepto antiguo de la ONU de Pueblos Indígenas y Comunidades Locales, el cual se basa en el hecho de que algunos países no reconocen que tienen indígenas, pero aceptaron que se les denomine comunidades locales. No obstante, especialmente en el Foro Permanente de Asuntos de Pueblos Indígenas de la ONU se ha estado presentando argumentación legal, histórica, investigación y experiencias a nivel de campo, para hacer una distinción entre pueblos indígenas y comunidades locales. Ya son varias organizaciones locales e internacionales que aceptan y promueven esta distinción que fortalece la identidad indígena, otorga mejores condiciones para salir de problemas y reconoce sus aportaciones al conocimiento, al cuidado de la biodiversidad, al combate al cambio climático, entre otras.
Los detalles de la operación de la decisión antes mencionada se están trabajando y se harán de conocimiento público en su momento. La Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo está contemplada para ser la sede de uno de los talleres de información a comunidades indígenas de la región y capacitación para acceso a recursos.
El otro tema que aún se está discutiendo es el de crear una nueva agencia para el manejo del 20% del presupuesto destinado a Pueblos Indígenas. Ninguna de las 18 agencias actuales tiene el perfil adecuado para Pueblos Indígenas; se necesita uno que no solamente entienda el funcionamiento de los Pueblos Indígenas, sino que además sea dirigido por indígenas. Esta lucha aún no termina. De lograrse este objetivo, significaría no solo un paso en la dirección correcta, sino que abre una enorme puerta de oportunidad de revaloración, de reconocimiento al largo proceso de resistencia y resiliencia de los pueblos indígenas en el mundo.
Es cuanto.
Edición: Estefanía Cardeña