Opinión
Cristóbal León Campos
24/06/2026 | Mérida, Yucatán
La educación es un movimiento sociocultural ininterrumpido en el que las comunidades escolares se ven de forma activa inmersas en diferentes procesos que se entrecruzan y repercuten en el desarrollo de las niñas, los niños y los adolescentes. Dichos procesos son los que dan a la educación el sentido dinámico y transformador que la caracteriza, o también son los que plantean los retos y las necesidades urgentes de atender para garantizar la mejora continua; siendo la problematización la llave que abre la puerta a la pedagogía crítica.
En ese sentido, la educación es el reflejo del acontecer cotidiano a nivel local, nacional e internacional, pero en ocasiones puede llegar a ser un instrumento de ralentización del bienestar común, cuando su implementación está asociada al control y dominación, tal y como aconteció durante las últimas décadas en México, con el modelo neoliberal que despojó al docente y a las comunidades educativas de su carácter emancipador, pues se instrumentalizó la enseñanza con procesos de mecanización del conocimiento y se instituyó una serie de principios como la competencia, el individualismo, el egoísmo y la disociación entre escuela-comunidad-nación.
Hoy, contrario a esa idea y práctica educativa, la Nueva Escuela Mexicana (NEM) ha replanteado desde la raíz otra razón y finalidad de la educación, regresándole el carácter transformador con el que nació el ejercicio de enseñar y compartir el conocimiento, dotando a las y los docentes de un nuevo aliento crítico y comprometido, estableciendo bases filosóficas que respondan a las realidades específicas de cada región, poblado y escuela, dejando atrás la sabiduría “erudita” inamovible e incuestionable, para propiciar un gran movimiento sociocultural que renueve esa esencia natural del proceso de enseñanza-aprendizaje, y que libere a la comunidad escolar y social de las cadenas que la ataron a modelos conservadores y enajenantes.
Ahora, nuevamente, hablamos de pensamiento e interculturalidad crítica, así como de igualdad, equidad y justicia social, siendo elementos indispensables para el proyecto pedagógico nacional, donde justamente la nación recobra su sentido aglutinador de las expresiones diversas, plurales e incluso contradictorias de la vida misma, a través de una lectura de la realidad que no busca fortalecer mitos, sino que, más bien, busca derrumbar esos mitos y crear nuevas interpretaciones según el contexto histórico que hoy vivimos. No se pretende enaltecer un canon uniforme que amolde a la sociedad, es absolutamente lo contrario, pues se pretende derrumbar los grandes relatos totalizantes para dar paso a las voces de la diversidad, entendiendo que esto representa un ejercicio de liberación para las y los docentes, y por ende para las comunidades escolares, ya que al superar las cadenas opresivas, la imaginación, el pensamiento y la creatividad retoman su poder transformador al servicio de la sociedad y en beneficio de la educación misma.
En este proceso de transformación que la NEM ha puesto en marcha uno de los elementos indispensables para la generación de pensamiento crítico e impulso innovador de la pedagogía emancipadora son los materiales educativos producidos con un enfoque humanista, dignificantes del quehacer magisterial y con una solidad base que surja de la lectura de la realidad de las diferentes comunidades escolares, reconociendo a la diversidad y la justicia social como ideales a alcanzar mediante la implementación de los siete ejes articuladores de la NEM, cuyo sentido es precisamente la reflexión contextualizada y el desarrollo de procesos de construcción del saber con base en el codiseño, pues no hay transformación posible sin el diagnóstico y el conocimiento de cuáles son las problemáticas a enfrentar y resolver, para así visualizar los cambios que se requieren y los proyectos que se necesitan implementar.
Estos materiales educativos, como los Libros de Texto Gratuitos (LTG) y muchos más, tienen el sentido de apoyar a las y los docentes en su práctica diaria, sobre todo al elaborarse desde la mirada docente y con la experiencia que da el conocimiento situado, por ello la participación creativa y propositiva del magisterio en la producción de revistas, folletos, libros, documentales, videos y muchos otros materiales es de suma relevancia, y mucho más cuando lo que la NEM busca es generar un movimiento sociocultural que regrese cada vez más el espíritu transformador a la educación para el bienestar social en nuestro país.
Edición: Fernando Sierra