Opinión
José Juan Cervera
07/10/2026 | Mérida, Yucatán
El aprendizaje profundo es fruto de la convivencia más que de los formalismos rígidos y vanos que aprisionan los matices del mundo sensorial. El entendimiento se construye de manera paulatina, tal como las verdades latentes que toman cuerpo en la secuencia de acciones que discierne el criterio para desarrollar su potencial apreciativo. Fuera de pompas artificiosas, las palabras sencillas hacen brillar los elementos fundamentales de los procesos que describen.
De la pluma del contador Pedro R. Góngora Paz han salido varios libros que tocan asuntos diversos: biografías, leyendas, memorias personales, gestiones tributarias y temas históricos. En uno de ellos reúne crónicas que evocan la relación de la especie humana con otros seres vivos, en particular con los perros domésticos: Criaturas de Dios, su fidelidad y su lealtad (Mérida, edición de autor, 2022). Para redactarlo, superó el marco de las impresiones personales y de las referencias extraídas de fuentes orales y escritas, haciendo valer un conocimiento amplio de las atenciones y cuidados que requieren los canes de compañía; reconoce que, aparte de los que cumplen ese destino, muchos otros son sometidos a maltrato, abandono y desprecio.
Insiste en la importancia de recurrir a profesionales para orientar la conducta de los perros que pasan a formar parte del ámbito familiar, evitando con ello la distorsión de su papel de cuidador de la casa y acompañante. En los sucesivos capítulos de la obra, realza las cualidades que les atribuye en el título de ella. Provee datos provechosos acerca de algunas razas, tales como las de labrador y husky, de apoyo indispensable para las poblaciones que habitan las regiones polares, cuyas condiciones inhóspitas obligan a recurrir a estos especímenes para desempeñar arduas labores que favorecen la rutina organizada y la supervivencia de sus amos. “Y el cachorro va conociendo los escenarios de su próxima y agotadora vida. Tendrá que aprender a pelear y defenderse. O morirá. Tendrá que conocer rutas en medio de ventiscas y tormentas de nieve. Aprenderá a quitarse el hielo de los ojos y el hocico antes de que se endurezcan y continuar tirando con fuerza del arnés que jala el trineo”.
En la mayor parte de los pasajes del libro expone historias en las que circunstancias extremas y peligrosas para las personas que intervienen en ellas –principalmente niños, aunque también adultos enfrentados a emergencias y sucesos inesperados– ponen a prueba los reflejos y la resistencia de aquellos seres, sean de raza o mestizos, que brindan ayuda invaluable incluso a costa de su propia vida. También relata el caso de un perro que, tras recibir de manera invariable un trato cruel, amarrado sin alimento ni agua en una milpa situada en terrenos de Kanasín, Yucatán, logra escapar de su cautiverio y se convierte en azote del vecindario colindante con los montes a donde huye, produciendo zozobra y angustia. Otro relato apunta a dos ejemplares de pitbull terrier que fueron abatidos por las fuerzas policiales junto con su propietario, cabecilla de una banda de delincuentes acorralado en su refugio.
De igual modo, Góngora Paz destaca la presencia de animales de esa especie en el campo de las disciplinas artísticas, de manera especial en la literatura y en la cinematografía. En cuanto a la primera, pone a consideración de sus lectores el apego de Lord Byron a un labrador terranova, al cual hizo construir un monumento cuando murió, en el que dejó inscrito un poema para recordarlo. En este punto es oportuno traer a la memoria que, en el canto primero de Las peregrinaciones de Childe Harold, el poeta inglés inserta una estrofa en que el protagonista, después de abandonar su patria, imagina los gemidos de su perro al advertir su ausencia, esperando que otras manos le proporcionen sustento y caricias. Luego aborda las piezas fílmicas en que el agrado del público convirtió a Rin Tin Tin y Lassie en figuras estelares, además de recomendar una película conmovedora que involucra otro ejemplo de amistades caninas.
El volumen comentado incita a mirar lo cotidiano con la conciencia plena de quien se dispone a aquilatar todo aquello que lo rodea, y hace evidente el cariño y el respeto que el escritor consagra a un cuadrúpedo que el paso de los siglos ha puesto a convivir con la humanidad en contextos sociales variados y contrastantes.
Edición: Estefanía Cardeña