Dicen que al mal tiempo buena cara. Algo muy difícil de realizar debido a que, con los malos tiempos vienen, por lo general, situaciones difíciles de sobrellevar.
Escribo estos rengloncillos en la espera de un huracán al que han titulado con el nombre de Delta. Y una servidora que ha estado en dos ciclones anteriores, uno llamado Gilberto y el otro Isidoro, siente una angustia en el pecho debido a lo que pueda ocurrir. La mayoría de los yucatecos tenemos la experiencia de los dos fenómenos atmosféricos que devastaron municipios y la ciudad de Mérida.
Hace muchos años había un dicho singular: cuando venga un huracán, ve a Yucatán, donde no pasa nada.
Espero que cuando sean publicados estos rengloncillos en La Jornada Maya, las circunstancias sean favorables y no catastróficas.
Estamos en la espera.
Colofón: Entonces ¿Qué lección nos deja el que ahora estemos a salvo? La respuesta se las dejo a ustedes, pacientes lectores.
Edición: Elsa Torres
Cápsula del tiempo gastronómica que viajó desde mesoamerica hasta el vendedor de la esquina
Juan Salvador R. Sánchez
Aceptar la imperfecta, pero valiosa, condición humana
Lourdes Álvarez