La Jornada Maya

2 de febrero, 2016

Señor director:

El pasado lunes 18 de enero del año en curso, alrededor de las siete de la noche, falleció mi madre, la señora Thelma Francisca del Socorro Rosado Montalvo, a los setenta años, víctima de un infarto al corazón, aunado a las posibles consecuencias de un golpe en la frente, en el baño de su domicilio, mientras esperaba el auxilio médico de la Cruz Roja Mexicana. El galeno que certificó su fallecimiento fue el doctor Elman Mézquita Tec.

Una serie de desafortunados eventos contribuyó a este triste y fatal suceso.

Mi madre vivía en la colonia Juan Pablo II, en compañía de mi hija Fanny María Zumárraga García de 24 años y de mi abuela, la señora María Isidra Montalvo Ceballos, de 95 años, a quien estando en silla de ruedas, varias veces se le escuchó gritar por la ventana en busca de auxilio.

En la entrada de la casa había un escalón alto, motivo por el cual mi madre acostumbraba dejar la reja con un candado, para evitar que mi abuela pudiera sufrir un accidente.

El día de los hechos, alrededor de las seis de la tarde, mi madre entró al baño sintiéndose mal y se desvaneció golpeándose la frente con la taza de baño, lo que le ocasionó una herida sangrante en la cabeza. Ella pidió a mi abuela que llamara a la Cruz Roja Mexicana mientras yacía en el piso. Los gritos de mi abuela por la ventana no llamaron la atención de los vecinos que estaban acostumbrados a oírla gritar, pues a veces pedía ayuda por cosas sin importancia. Al fin acudió una vecina, quien se enteró por mi abuela de lo sucedido; al querer entrar a la casa, como era previsible, se encontró con el candado cerrado. Otro vecino llevó sus herramientas para romper el candado y poder auxiliar a mi madre. Es en ese momento cuando la Cruz Roja Mexicana recibe la primera llamada de auxilio, realizada por una vecina adulta, quien le explicó a la telefonista la gravedad del caso y le pidió que acudieran con rapidez; sin embargo, la telefonista que respondió se escuchaba vacilante y dudosa. La ambulancia no salió a la primera llamada de emergencia. 30 minutos después llegó la policía; mi madre seguía con vida. Varios elementos entraron a la casa; uno de ellos habló con mi madre; posteriormente tomó el teléfono para hacer una segunda llamada a la Cruz Roja. Durante la misma, se le escuchó al policía decir “que vengan, no es una broma, ya vi a la señora tirada en el baño y está sangrando”.

Doña Alejandra, empleada de la tienda que está al lado de la casa, permaneció con mi mamá en el baño mientras esperaban a la ambulancia, la cual tardó, aproximadamente, 30 minutos más. En ese momento mi madre dio el número de celular de mi hermana menor, Alejandra, quien es enfermera del seguro social y se encontraba comprando en el supermercado en ese momento.

Una hora con quince minutos después del primer llamado a la Cruz Roja Mexicana llegaron los paramédicos. Doña Alejandra, quien estaba en el baño con mi madre, atestiguó que se quejaba de un dolor, llevando sus manos al pecho y, en ese momento, con la frente muy inflamada por el golpe, dejó de respirar, mientras los paramédicos bajaban de la ambulancia.

Para entonces llegó mi hermana con una de mis hijas y, pocos minutos después, yo y toda la familia.

Los paramédicos entraron al baño y conectaron a mi mamá a un monitor para corroborar sus inexistentes signos vitales. Asimismo, ellos dijeron que no contaban con el equipo para casos de paros cardíacos, ya que al momento de recibir la segunda llamada, se les notificó que era una simple caída y que aunque tuvieran el equipo, ya no tenía caso darle RCP, porque mi mamá ya había muerto. Una vecina les preguntó el porqué de la tardanza y uno de los paramédicos respondió: “Es que la primera llamada no la tomamos en serio, porque hemos recibido varias llamadas de gente bromista, sobre todo de la zona poniente de la ciudad”.

Es decir, que el inhumano protocolo de la Cruz Roja Mexicana, es no acudir al primer llamado de emergencia si proviene de la zona poniente de la ciudad, porque hay mucho vecino “bromista”. En cambio, antes que el auxilio médico llegue, aparece la policía para corroborar que no se trate de una broma y, entonces, volver a llamar a la ambulancia. También hace su aparición la Fiscalía del Estado, para asegurarse de que no haya sido cometido ningún delito. Todo es más importante que salvar la vida de un ser humano. Hoy le tocó a mi madre y a nosotros como familia vivir esta pesadilla. ¿Y mañana, a quién?

Yo no sé si mi madre aun estuviera con vida de haber llegado a tiempo el auxilio médico con la ambulancia equipada. Nadie lo puede saber. Lo que sí sé es que la Cruz Roja Mexicana tiene la obligación de acudir a la primera llamada de emergencia provenga de donde provenga, de cualquier zona de la ciudad, y no asumir que se trata de una broma. Es verdaderamente repulsivo ver que no tengan conciencia de que unos cuantos segundos pueden significar la vida o la muerte de una persona. Es lamentable el hecho de que hagan recolectas de dinero y se paren el cuello utilizando a figuras públicas para decir que ofrecen un excelente servicio con ambulancias totalmente equipadas para dar todo tipo de auxilios. Es mentira todo lo que dice la Cruz Roja Mexicana.

¿Y qué están haciendo los gobernantes de nuestro estado? ¿Por qué no poner ambulancias en cada zona de la ciudad en vez de estar gastando el dinero en cosas ridículas e innecesarias? ¿Por qué no establecen una ley en donde se castigue severamente con cárcel o con una multa a la gente inconsciente que se atreve a hacer falsos llamados de emergencia a la Cruz Roja Mexicana?

La Cruz Roja no acudió al primer llamado de auxilio, en el caso de mi madre, a pesar de que la persona que les llamó es una señora adulta, la cual se identificó y dio su número telefónico.

Estas cosas suceden todos los días y nadie quiere alzar la voz. Hacer este tipo de denuncias no le devolverá la vida a mi madre, pero podría salvar a otra persona la próxima vez que alguien llame pidiendo auxilio.

Hago un llamado a las autoridades y a nuestros gobernantes.

Y usted amigo lector, ayúdeme a difundir esta información. El día de mañana no sabemos quién podría estar muriendo en el interior de su casa, mientras la Cruz Roja piensa que la llamada es una broma.

* Actriz, comediante y diplomada en formación literaria.

[b]Alicia García – “ X’pet” *[/b]


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