Feminismo antiespecista visibiliza la violencia que sufren los animales

Casa Animal busca eliminar objetivización de todos los cuerpos femeninos en 'Playa'
Foto: Million Dollar Vegan

El feminismo antiespecista surge ante la necesidad de visibilizar la inconsistencia de rechazar un tipo de discriminación al mismo tiempo que se perpetúan otros. Cuestionar los vínculos entre los derechos de los animales y de las mujeres, así como las opresiones que nos unen, es inevitable. La violencia hacia las féminas, a los animales, y en particular, a las hembras animales, se encuentran bajo una misma estructura de dominación, privilegiando a unas y sometiendo a otras, destaca Jessica González, fundadora de Casa Animal, en Playa del Carmen. 

La sororidad, dijo, trasciende el grupo: “nunca podremos ser libres mientras oprimimos a otras especies. Tenemos poder, elegimos justicia, libertad e igualdad para todas por igual. Si el patriarcado se va a caer, que caiga íntegro, con todas sus aristas explotadoras incluidas”.

El antiespecismo es una postura ideológica que viene en una lucha abolicionista la cual está en contra de la explotación y discriminación hacia las demás especies de animales. Hace visible que estos son seres que sienten y que por lo tanto deberían ser considerados sujetos políticos y morales.

Estas premisas cimentaron la creación de Casa Animal, el primer centro comunitario antiespecista en México, un espacio que ofrece desde clases de cocina gratuitas hasta proyecciones de documentales, charlas en escuelas y universidades, demostraciones pacíficas, disrupciones ordenadas dentro de supermercados, etc. 

“Consideramos que el antiespecismo debe ser feminista y el feminismo debe ser antiespecista”, manifestó Jessica González. Abundó en que es necesario romper con la objetivización del cuerpo femenino y disidente en todas sus formas, así como con la objetivización del cuerpo de los otros  y otras animales, considerados de consumo y a merced de la voluntad de la especie humana. 

“Las hembras de todas las especies compartimos una realidad de cosificación, fragmentación y consumo. Está inscrita en la explotación de nuestros sistemas reproductivos, por medio de los cuales se gestan cuerpos funcionales para el sistema capitalista. Pensemos en que detrás del concepto de carne hay animales que han sido olvidados y despojados como seres concretos al ser transformados en productos consumibles”, destacó.

Pese a todo, aceptó, se ha ido avanzando en este aspecto, cada día más restaurantes se suman a tener opciones veganas en sus menús, al igual que hay expansión de estos en los supermercados, las marcas internacionales de ropa han dejado de utilizar pieles para sus productos y cada día más artículos de higiene personal buscan tener la certificación cruelty free, la cual indica que no se probaron sus ingredientes en ningún animal. 

 

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Edición: Estefanía Cardeña