Foto: Fernado Cecor

Las arañas pertenecen al grupo de los artrópodos, que son animales invertebrados provistos de un esqueleto externo, cuerpos segmentados y patas articuladas; los artrópodos son los animales más numerosos del planeta (representan 80 por ciento de los existentes) y los de mayor éxito evolutivo.

Los arácnidos tienen como característica común que carecen de alas y de antenas, y tienen cuatro pares de patas. Su cuerpo se divide en cefalotórax y abdomen.

Existen 49 mil 478 especies de arañas, de las cuales 175 están en la península de Yucatán, explicó el biólogo Roberto Rojo, director del planetario Sayab.

“Específicamente en Quintana Roo hay tres especies de arañas de importancia médica: dos de viuda y una de violinista. Formalmente en biología tenemos viuda café, viuda negra y la violinista yucateca o Loxosceles yucatana”, expresó.

Destacó que las arañas que normalmente se encuentran en las casas, en zonas oscuras o donde no se asea constantemente son especies inofensivas para el ser humano, por lo que aunque muchas personas les tienen miedo o fobia, la posibilidad de que causen daño es mínima.

“Estos animales viven principalmente en cuevas, selvas o debajo de piedras, por lo que si las personas llegan a ver algunas arañas en sus casas o sus patios muy probablemente no sean de estas especies”, explicó.

Son, dijo, agentes de control biológico en agroecosistemas y ecosistemas y proveen de seda y veneno para investigación médica y control de insectos.

 

Foto: Austin R. Kelly

 

Ligadas a la mitología

Roberto Rojo detalló que las arañas han estado ligadas al desarrollo de la especie humana, “han sido nuestros acompañantes desde hace millones de años” e incluso están presentes en la mitología y algunas leyendas milenarias.

Un mito griego cuenta de una joven llamada Aracne, quien era una excelente tejedora, tanto que logró despertar los celos de la diosa Atenea. Tras un concurso de tejido entre ambas la diosa enfureció y convirtió a Aracne en una araña y la forzó a vivir el resto de su vida tejiendo redes.

En Ucrania existe una leyenda sobre una familia pobre que no tenía dinero para festejar la Navidad; las arañas vieron su pena y tejieron toda la noche una telaraña en la sala de su casa. Con los primeros rayos del sol los hilos de la telaraña se transformaron en oro y plata y desde entonces la familia no tuvo más problemas financieros.

Mientras que para los nativos americanos hopis y navajos existe la abuela araña, quien es la creadora del mundo. Ella tomó una red que había hilado, la ató con rocío y la arrojó al cielo; de allí surgieron las estrellas. La abuela araña vive en el monolito conocido como Spider Rock, en el Cañón de Chelly en Arizona.

 

Foto: Gabriel Yosei

 

Diferentes grupos

Las miles de especies de arañas que existen a lo largo del planeta tienen diferentes características que las hacen únicas y les permiten adaptarse al ecosistema, pero todas tienen un rasgo distintivo: los quelíceros.

“Los quelíceros son los colmillos de las arañas. Todo el grupo de los arácnidos tienen una característica única de este grupo, que no tiene otro grupo animal y que son los quelíceros. Alacranes, garrapatas, arañas, todos ellos tienen esta característica y por eso el grupo se llama quelicerados; de hecho no es un colmillo como tal sino un apéndice modificado que les sirve para inocular veneno, macerar a su presa y otras actividades“, mencionó el biólogo Roberto Rojo.

Este “colmillo” puede tener tres formas: de navaja, tijera y quela trisegmentada (que se divide en tres partes), de allí que las arañas muerden, no pican, ya que cuando un animal pica lo hace con un aguijón.

Son tan diversas que incluso se ha documentado la existencia de una araña vegetariana (Bagheera kiplingi), que pertenece a la familia de los saltícidos o arañas saltadoras. Ella tiene predilección por el néctar de las flores de acacia y vive en selvas y bosques.

 

Foto: Francisco Farriols

 

Una yucateca violinista

La araña violinista yucateca (Loxosceles yucatana) recibió ese nombre por una marca en forma de violín que tiene en su abdomen. Mide de dos a tres centímetros y cuenta con seis ojos colocados en tres pares al frente del rostro (2-2-2). Vive en lugares secos y oscuros.

“Estamos hablando de una araña potencialmente peligrosa, que puede provocar lesiones severas y masivas y causar daño sistémico, incluso la muerte. Es muy abundante; sin embargo, los accidentes son extremadamente raros”, aseguró Roberto Rojo.

La mordedura de violinista causa loxocelismo, un cuadro tóxico en reacción a su veneno distintivo por una llaga en la piel que se expande con el paso de las horas. Las reacciones van de una hora a diez días, agravándose los síntomas conforme pasa el tiempo. Causa inflamación, comezón e incluso hemorragia, por lo que es necesario acudir cuanto antes a recibir atención médica.

La viuda negra (Latrodectus mactans) y la viuda café (Latrodectus geometricus) miden de dos a tres centímetros, siendo el macho el de menor tamaño. Existen tres especies en México, dos nativas y una introducida. Tienen un abdomen globoso y su telaraña es muy resistente y de estructura desordenada.

Pueden reproducirse a partir de los seis meses y lo hacen principalmente en primavera. Llegan a poner de seis a siete ovisacos con un aproximado de 450 huevos en cada uno, con un 5 por ciento de tasa de supervivencia. El proceso de gestación dura un aproximado de dos meses.

Al morder inyectan latrotoxina, una potente neurotoxina que provoca parálisis del sistema nervioso central en vertebrados. Las arañas envuelven a sus presas en su telaraña y esperan que el veneno haga efecto, luego van succionando sus jugos. Comen insectos, lagartijas y pequeños roedores mayormente.

Roberto Rojo señaló que es necesario tenerle respeto a estos animales, pero no temor: “el conocimiento es la herramienta más importante, la difusión, masificación y apropiación social del mismo debe ser nuestro objetivo. La comprensión de la naturaleza es fundamental para aprender a coexistir con estos organismos”.

 

Foto: Juan Cruzado

 

Edición: Laura Espejo