El playense Omar Echeverría quiere dar en el blanco en los Paralímpicos

El arquero logró su boleto a Tokio 2020 en el Abierto de Arco en Monterrey
Foto: Gobierno del Estado

El arquero quintanarroense Omar Echeverría Espinoza, de la modalidad de arco compuesto, afina detalles para viajar a los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, a celebrarse del 24 de agosto al 5 de septiembre.

Echeverría Espinoza, quien reside en Playa del Carmen, puntualizó que participará en Tokio con el objetivo de representar dignamente a Solidaridad, a Quintana Roo y a México, en busca de superar su propia marca y regresar con la frente en alto.

“Sabemos muy bien contra quienes competimos y las puntuaciones que tenemos, sin embargo, somos muy optimistas y viajaremos a Tokio con mucha ilusión para regresar con los mejores resultados”, indicó.

En ese mismo sentido, refirió que ser mexicano y poder representar a nuestro país no tiene precio, por lo que se siente muy afortunado de esta oportunidad de disputar los Juegos Paralímpicos y dará todo lo que esté a su alcance para sobresalir.

El arquero playense logró su boleto a Tokio 2020 en marzo pasado luego de coronarse en el Abierto de Arco Compuesto del Campeonato Para Panamericano 2021, que se llevó a cabo en Monterrey, Nuevo León.

Posteriormente, ya con el pase a los Juegos Paralímpicos asegurado, participó en julio pasado en el Campeonato Internacional de Tiro con Arco, celebrado en Nove Mesto, Praga, en la República Checa, que le sirvió para medir su potencial con rivales que tendrá en Tokio 2020.

Hace 22 años Omar tuvo un accidente automovilístico que le produjo una lesión en las vértebras 10 y 11 de su columna; desde entonces el deporte le ha ayudado como terapia en disciplinas como básquetbol, buceo y tiro con arco, esta última en la cual hace realidad su sueño olímpico.

Cabe destacar que Omar Echeverría Espinoza entrará en acción a partir del viernes 27 del presente mes con la ronda clasificatoria, con la ilusión de estar disputando el martes 31 la ronda olímpica por las medallas, en el campo de tiro con arco del parque Yumenoshima.

 

Edición: Ana Ordaz