Colonia Donceles 28: un ejemplo de transformación urbana

Fundada en 1983, se reconfigura como zona de vivienda para nuevas generaciones de trabajadores turísticos
Foto: Francisco Romero

A principios de la década de los 80 fue constituida la colonia Donceles 28, la que hoy, dividida por un muro, separa uno de los asentamientos pioneros en Cancún de Puerto Cancún, zona de más alta plusvalía en este destino turístico en donde una propiedad cuesta hasta 20 millones de dólares.

En contraste, la Donceles 28, con nuevas fachadas y algunos edificios minimalistas se reconfigura como una zona de vivienda para las nuevas generaciones de trabajadores del sector turístico.

La colonia fue fundada en 1983 sobre de una zona de mangle, diseñada para trabajadores sindicalizados de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) durante el gobierno de Miguel Borge Martín.

Su nombre, “Unidad Habitacional Cancún Caribe”, es poco conocido porque se popularizó como la “Donceles 28” desde hace 38 años, nombre que ganó debido al lugar en el que las constructoras tenían su sede de cobro y gestión en el centro del entonces Distrito Federal. 

“De ahí para acá, Donceles 28 tiene una dinámica de soporte de los hoteles, porque aquí vivieron los primeros meseros, barman, camaristas y personal de hotelería que trabajaban en la zona hotelera de Cancún, y eran de fácil acceso junto con la Lombardo, y es una de las primeras colonias de la ciudad de Cancún”, cuenta el vecino Raymundo Sulub May.

El desarrollo contrastante de Puerto Cancún, que a la fecha es reconocida como la de mayor plusvalía en Cancún, identifica esta área como la de los “dos Cancunes” divididos por la Avenida López Portillo y una barda.

Raymundo Sulub May, quien se ostenta como secretario del Comité de Seguridad de la colonia Donceles 28 y quien también funge como vicepresidente de la padres y madres de familia de la escuela primaria “Naciones Unidas” y vicepresidente de participación Ciudadana, relata el origen de esta colonia desde hace 38 años y la intención de desaparecerla para ser integrada al proyecto de desarrollo de Puerto Cancún.

Puerto Cancún a cambio, surge en el periodo de gobierno municipal de Magaly Achach Solís a principios de los años 90, quien concede permisos para desarrollar en el manglar y construir el muro al que se conoce como ‘muro de la vergüenza’ y que divide esta zona de Donceles 28.

“En ese entonces, hay un primer intento de comprar las casas de Donceles 28 para expandir y desaparecer la colonia, Puerto Cancún pensaba comprar y el gobierno, sistemáticamente iba cerrando salones en la primaria ‘Naciones Unidas’, no le hacían mejoras a la colonia que se le conocía como ‘Donceles veintihoyos’, por la cantidad de baches y de ahí crece esa desigualdad”, recuerda don Ray Sulub.

Rememora también cómo, para desarrollar Puerto Cancún se utilizaron sus calles como entrada a la construcción, sin que haya proyectos de mejora urbana que pusieran en equilibrio esa desigualdad que fue evidente.

Los vecinos de la Donceles 28, han tenido que protestar en diversas ocasiones para exigir mejoras de sus servicios y el desuso de sus calles, al considerarse ‘el patio trasero de Puerto Cancún’.

Hasta el 2016, tres años después de que los vecinos gestionaron un cárcamo de bombeo, se resolvió parcialmente el problema de inundaciones que presentan recurrentemente debido a la presencia del ‘muro de la vergüenza’ que detiene el flujo natural del agua. 

Ahora, aún con esta problemática, han pedido otro cárcamo de bombeo. 

“Al poner el muro, nos taparon el desfogue natural y las inundaciones se empezaron a dar porque ya no había manera de que el cauce, conforme a las pendientes de las calles, fluyera”, destaca.

Transformación urbana mediante la arquitectura Mediante un proyecto de transformación urbana que inició en el 2015, el arquitecto Juan Carral buscó impactar socialmente en el entorno de la colonia Donceles 28 y lo ha logrado a través de edificios que aguardan viviendas multifamiliares, según lo reconocen sus habitantes.

Y es que, debido a las inundaciones que llegaron a alcanzar hasta un metro de altura, muchas viviendas quedaron abandonadas, narra Raymundo Sulub, por lo que fueron adquiridas por los arquitectos Juan Carral y Juan O’Gorman (epd).

“Vinieron a reciclar las casas e ir dándole una nueva vida a esos terrenos, y vino a darle una plusvalía a nuestra unidad habitacional, se crearon edificios no invasivos, que tienen una arquitectura llamativa, fina y el ojo te invita a verlos, y no los sientes como una mole de concreto y ya son 12 o 14 edificios que han servido para reactivar la economía del lugar y muchos han sido beneficiados”.

El arquitecto Juan Corral, ha explicado en la academia sobre el proyecto de Donceles, y de cómo adquirió el primer terreno para desarrollar y en lo posterior los demás para desarrollar multifamiliares y negocios, que a la par han llevado a la mejora de los espacios públicos y de hacer ciudadanía.

“Decidimos hacer un plan, de intervenir espacios públicos y de cómo mejorar ese espacio que es no privado, y ¿por qué no?, mejorar andadores”, precisó.

A partir de estos edificios, destaca Raymundo Sulub, se ha dinamizado la colonia, se han recuperado parques e incluso se ha elevado el nivel educativo puesto que al intervenir artísticamente la escuela primaria.

“Eso ha servido para romper esa visión que tenía el ciudadano y el niño de que todo apestaba, que la vista era grotesca y eso ha servido para una mejora en la parte educativa y en la que de 175 alumnos, ahorita tenemos 315, anteayer nos comunicaron que el último salón que faltaba por abrir ya está completado, porque hemos ido recuperando los que se iban a cerrar, ya solo había seis abiertos porque querían desaparecer la escuela”, detalla.

La gestión de los vecinos y padres de familia, lograron que las autoridades mejoraran la infraestructura del plantel y que volviera a crecer su matrícula. 

“Ese impacto arquitectónico, de murales, de mejora alrededor hemos logrado incluso una ciudad limpia”, señaló.

Alta plusvalía, contraste el arquitecto y empresario inmobiliario Francisco Romero López, asegura que las viviendas actuales de la Donceles 28, no responden a la situación climática de la región. “Parece que se trata de que la gente padezca de falta de confort y de un mal diseño para la clase popular, porque las casas están pegadas”.

Como asesor inmobiliario, el también ex presidente del Colegio de Arquitectos de Cancún durante 2011 y 2012, asegura que Puerto Cancún es a la fecha, la zona más glamourosa del municipio de Benito Juárez, cuyas propiedades pueden llegar a costar entre 18 y 20 millones de dólares que son adquiridas por personas de todo el país, principalmente de Monterrey y en menor proporción por extranjeros.

“Cualquier colonia que colinde con Puerto Cancún, se vestirá menos, Puerto Cancún tiene estándares muy altos, es la zona más nueva, con las tecnologías más recientes, y hay variables que lo han hecho ver más divergente”, precisó.

El arquitecto considera que esta zona, se consolida como un punto de tránsito hacia otros sitios como Puerto Juárez e Isla Blanca; y reconoce que los edificios recientes, han cambiado la fisionomía a la colonia.

“Por un lado tenemos a Puerto Cancún, pero el paso o flujo hacia Puerto Juárez, mucha gente se desplaza y se convierte en lugares atractivos para gente que busca rentar, de alguna forma, el tiempo le ha dado una oportunidad de renovarse a esta zona, y ¿qué va a pasar? Estas casitas paulatinamente se van a modificar para dar cabida a este segmento de personas que busca rentas, pero que tampoco puede comprar en la zona fundacional, son colonias receptoras de nuevas rutas, en una encrucijada de alta plusvalía y el paso a Isla Blanca”, concluye.

 

Edición: Laura Espejo