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Ana Ramírez
18/01/2026 | Cancún, Quintana Roo
El conflicto en torno a la empresa Calica (ahora conocida como Sactun) se ha convertido en uno de los temas más sensibles dentro de la relación económica entre México y Estados Unidos, particularmente de cara a la revisión del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para 2026, alertó Idelfonso Guajardo, consultor privado y ex secretario de Economía federal.
"El tema de Calica lo conozco perfectamente. Va a ser muy importante, sobre todo si la revisión del tratado va a tener que recurrir a la ratificación legislativa en Washington; muchos legisladores americanos están muy enojados con México por la manera en la cual se ha resuelto el tema. Yo no entro al debate sobre la importancia del punto de vista ecológico, pero lo que hay que hacer es apegarnos al estado de derecho", opinó luego de su participación en la Conferencia Internacional Anáhuac Cancún, este fin de semana.
Al analizar las perspectivas económicas y turísticas del país, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre política y comercial, indicó que, si bien el turismo continúa siendo uno de los sectores más sólidos y resilientes de la economía mexicana, especialmente en estados como Quintana Roo, existen focos rojos que no pueden ignorarse y entre ellos, el manejo del caso Calica.
De acuerdo con el especialista, el turismo representa una ventaja estratégica para México, ya que funciona como una exportación indirecta de servicios que no puede ser gravada con aranceles por decisiones unilaterales del gobierno estadounidense. No obstante, advirtió que esta fortaleza puede verse comprometida si se debilita la confianza de los inversionistas internacionales, como ocurre cuando surgen disputas legales de alto perfil, como este caso, que envían señales de incertidumbre jurídica.
En este sentido, Idelfonso Guajardo especificó que la ratificación legislativa en Estados Unidos será clave en este tema, por lo que ya está incluido dentro de los 54 puntos que la Agencia de Comercio Internacional estadounidense envió al gobierno mexicano como antesala a la negociación formal.
Si el Estado mexicano busca recuperar áreas o imponer nuevas condiciones por razones ambientales, insistió, el camino legal es la indemnización a los inversionistas, conforme a lo estipulado en los contratos, y no la modificación unilateral de las reglas.
Ello aunado a que hay también una lista más amplia de preocupaciones que Estados Unidos ha planteado a México, entre las que se incluyen presuntas violaciones a los acuerdos en materia energética, el trato a la inversión extranjera y la interpretación de las reglas fiscales por parte del SAT, una queja recurrente de grandes corporativos internacionales, así como compromisos relacionados con la protección de la propiedad industrial e intelectual.
En el ámbito político, el consultor consideró que las amenazas del presidente Donald Trump de abandonar el T-MEC no son creíbles, ya que el propio acuerdo es el principal instrumento de presión y negociación que Estados Unidos tiene frente a México. “No va a destruir la zanahoria que tiene sobre la mesa”, afirmó, al explicar que sin el tratado sería imposible mantener la cooperación bilateral en temas estratégicos.
Edición: Emilio Gómez