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Miguel Améndola
25/06/2026 | Tulum, Quintana Roo
La falta de programas de ordenamiento territorial actualizados y vigentes en Tulum está permitiendo el desarrollo de proyectos federales que podrían estar generando afectaciones directas a los ríos subterráneos y al acuífero de la región, advirtió Alejandro López Tamayo, director general de la asociación civil Centinelas del Agua.
El especialista señaló que la organización ha estado entregando informes técnicos sobre la calidad del agua en la zona, y expresó preocupación por obras como el nuevo libramiento, al considerar que representan un impacto adicional sobre la selva y el sistema hídrico de la Península de Yucatán.
“Hemos estado enviando los informes técnicos de calidad del agua que hemos realizado por acá en la zona de Tulum desde Centinelas del Agua y la verdad es que sí nos preocupa este libramiento porque es nuevamente un impacto más hacia la selva, hacia esta fábrica de agua que tenemos también en la Península de Yucatán”, afirmó.
López Tamayo explicó que el principal problema no es únicamente la obra en sí, sino los efectos secundarios que genera en el entorno.
“Cuando se abre una vía no es tanto el impacto en la línea de la vía que se está abriendo, sino lo que detona alrededor de esa vía”, dijo, al recordar que desde la construcción del Tren Maya ya se había advertido sobre este fenómeno.
En ese sentido, sostuvo que la ausencia de un programa de ordenamiento territorial provoca que el crecimiento ocurra sin control.
“No tenemos todavía un programa de ordenamiento… y se siguen desarrollando este tipo de proyectos”, señaló, al advertir que sin esta herramienta se pierde la posibilidad de definir zonas de protección ambiental y reglas claras de uso de suelo.
Agregó que, en ausencia de planeación, se genera especulación de tierras, desarrollos irregulares y falta de infraestructura de saneamiento, lo que deriva en un “efecto dominó” que incrementa los riesgos de contaminación en el subsuelo.
Por ello, hizo un llamado a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a las autoridades competentes para que realicen evaluaciones de impacto ambiental más estrictas, bajo el principio precautorio, independientemente de acuerdos previos.
Respecto a la reserva hídrica, indicó que gran parte se encuentra en Quintana Roo, pero que Tulum concentra una alta densidad de conductos naturales del subsuelo, conocidos como ríos subterráneos, lo que lo vuelve especialmente vulnerable.
Sobre proyectos específicos, como el Parque del Jaguar, señaló que no cuentan aún con estudios concluyentes sobre su conexión con la red de drenaje urbana ni sobre el manejo de aguas residuales. Recordó que en las evaluaciones ambientales se contemplaba la instalación de sistemas de tratamiento propios y biodigestores, aunque dijo desconocer si dichas medidas se han implementado.
En cuanto al uso de pipas para el manejo de aguas residuales, López Tamayo recordó que se trata de una problemática que se ha presentado desde hace más de una década en el municipio. Explicó que en su momento se detectó que algunas unidades no descargaban en plantas de tratamiento, sino en zonas no autorizadas, incluso en cenotes.
Detalló que a partir de ello se implementó una bitácora de seguimiento y cadena de custodia para verificar que las pipas realmente entregaran los residuos en plantas autorizadas, con sellos de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA).
Sin embargo, advirtió que se desconoce si este mecanismo continúa vigente en la actualidad, por lo que consideró necesario reforzar la supervisión para evitar prácticas que afecten el acuífero de Tulum.
Edición: Emilio Gómez