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Miguel Améndola
17/09/2026 | Tulum, Quintana Roo
Nombre científico: Poecilia mexicana
Hábitat: Ríos, cenotes, lagunas y zonas costeras
Localización: Sur de Quintana Roo, Guatemala y Belice
Dieta: Algas filamentosas y vegetación en descomposición
Tamaño: Hasta 11 centímetros.
Aunque suele pasar desapercibido por su tamaño, Poecilia mexicana, conocido como topote del Atlántico o moli mexicano, es una de las especies de peces más abundantes y representativas de los cuerpos de agua del sur de Quintana Roo. Su presencia en ríos, cenotes, lagunas y zonas costeras refleja su extraordinaria capacidad de adaptación y su importancia dentro del equilibrio ecológico de estos ecosistemas.
En sitios como el Cenote Azul, el río Hondo y la laguna de Bacalar es común observar grandes cardúmenes desplazándose por las orillas, especialmente entre las raíces del mangle y la vegetación acuática. Su constante actividad forma parte del paisaje natural de estos cuerpos de agua y constituye uno de los componentes más visibles de la fauna dulceacuícola de la región.
El investigador Juan Jacobo Schmitter-Soto, especialista del Departamento de Sistemática y Ecología Acuática de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), explicó que esta especie pertenece a la familia Poeciliidae, grupo de peces que se distingue por una característica poco común: son vivíparos, lo que significa que, a diferencia de la mayoría de los peces, que depositan huevos, las hembras de Poecilia mexicana dan a luz crías completamente formadas.
Foto: Iván Cumpián
La reproducción inicia con un elaborado cortejo durante el cual el macho realiza pequeños golpecitos sobre el vientre de la hembra mientras exhibe la intensa coloración amarilla de su cuerpo. Posteriormente, utiliza un órgano reproductor especializado, denominado gonopodio, mediante el cual introduce el esperma para fecundar internamente a la hembra.
Esta estrategia reproductiva incrementa las posibilidades de supervivencia de las crías, ya que nacen con un desarrollo suficiente para desplazarse y alimentarse desde sus primeros minutos de vida. Dependiendo del tamaño de la hembra y de las condiciones ambientales, una camada puede alcanzar hasta un centenar de crías, lo que explica en parte la abundancia de la especie en numerosos cuerpos de agua. Diversos estudios reportan que el periodo de gestación ronda las cuatro semanas y que las hembras pueden producir varias camadas durante el año en condiciones favorables.
Foto: Juan Cruzado Cortés
El topote del Atlántico posee además una notable tolerancia a diferentes condiciones ambientales. Aunque es considerado principalmente un pez de agua dulce, soporta también ambientes salobres e incluso cercanos al agua marina, por lo que puede encontrarse en la bahía de Chetumal, en desembocaduras de ríos, canales y lagunas costeras como Xcalak o Río Huach.
Su capacidad para sobrevivir en distintos niveles de salinidad le ha permitido ocupar una amplia distribución geográfica que abarca desde el noreste y sureste de México hasta Guatemala y parte de Centroamérica. Incluso existen poblaciones que habitan manantiales cálidos y sistemas de cuevas con condiciones extremas, incluyendo ambientes con escaso oxígeno y presencia de sulfuro de hidrógeno, convirtiéndose en un organismo de gran interés para investigaciones sobre adaptación evolutiva.
Foto: Javier López
Respecto a su alimentación, Schmitter-Soto indicó que muestra preferencia por los fondos rocosos cubiertos de algas filamentosas y vegetación en descomposición, aunque puede aprovechar prácticamente cualquier tipo de sustrato. Consume principalmente algas filamentosas, detritos y materia orgánica, desempeñando un papel importante en el reciclaje de nutrientes y en el mantenimiento de la calidad del agua.
Señaló que esta dieta contribuye a controlar el crecimiento excesivo de algas y favorece el equilibrio ecológico en cenotes, lagunas y ríos tropicales. Asimismo, forma parte de la cadena alimenticia al servir de alimento para peces de mayor tamaño, aves acuáticas y reptiles, por lo que constituye un eslabón clave dentro de los ecosistemas acuáticos.
Los ejemplares adultos alcanzan hasta 10 u 11 centímetros de longitud, aunque la mayoría mide entre cuatro y ocho centímetros. A pesar de su reducido tamaño, destacan por su resistencia y facilidad para colonizar nuevos ambientes cuando las condiciones son favorables.
Actualmente, la especie está catalogada como de Preocupación Menor debido a su amplia distribución y abundancia. Sin embargo, el investigador advierte que la contaminación de cuerpos de agua, la pérdida de vegetación ribereña, la alteración de humedales y el deterioro de la calidad del agua pueden afectar a las poblaciones locales, especialmente en regiones donde los ecosistemas acuáticos enfrentan una creciente presión por el desarrollo urbano y turístico.
Para el especialista de Ecosur, conservar especies aparentemente comunes como Poecilia mexicana resulta fundamental, ya que su abundancia y estabilidad son indicadores del buen estado de los ecosistemas acuáticos. Aunque rara vez atrae la atención del público, este pequeño pez cumple funciones ecológicas esenciales que ayudan a mantener el equilibrio biológico de cenotes, ríos y lagunas del Caribe Mexicano, convirtiéndose en uno de los habitantes más discretos, pero también más importantes, de las aguas continentales de Quintana Roo.
Como cada viernes, La Jornada Maya te invita a conocer la fauna endémica del sureste mexicano. Aquí te compartimos la colección que tenemos hasta el momento. ¡Disfrútala!
Edición: Estefanía Cardeña