Murciélagos, polinizadores nocturnos

Especial: Fauna Nuestra
Foto: Ap

Las miles de cuevas de la península de Yucatán son hogar de los murciélagos, animales muy importantes para los ecosistemas que, sin embargo, han sido estigmatizados negativamente. De acuerdo con el biólogo Roberto Rojo, director del Planetario Sayab, son unos eficientes polinizadores: “Lo que las abejas hacen en el día ellos lo hacen en la noche”.  

“La idea general sobre ellos no es buena, se les tiene miedo o asco y desconocemos su función, pero son los únicos mamíferos capaces de volar de manera autónoma, sus dedos se han alargado evolutivamente y entre ellos hay una membrana, así como nosotros podemos mover nuestros dedos de la mano, ellos también lo hacen al volar, por lo que tienen un control de vuelo incluso mayor que algunas aves”, explica.

En el mundo hay mil 411 especies de murciélagos, de las cuales 55 están en Campeche, 40 en Yucatán y 54 en Quintana Roo, donde representan 54 por ciento de todos los mamíferos no acuáticos.

  

 

La mayoría se alimenta de insectos, por lo que “si le tenemos miedo al dengue, zika o chikungunya, una decisión muy sabia es conservar a los murciélagos, que controlan a estos animales”.  

El biólogo agrega que una sola colonia puede tener un millón de individuos y la mayoría de las colonias que hay en la península sobrepasan el millón; pueden comer hasta 10 toneladas de insectos del tamaño de un mosquito en una sola noche, por ello son un gran controlador de insectos.

Parte importante de su dieta son los frutos y son dispersores de las semillas de los árboles. Mientras que un pájaro promedio dispersa 1.2 semillas por metro cuadrado, los murciélagos dispersan cinco semillas en el mismo espacio.

“Son muchos más eficientes, al grado que muchas plantas abren sus flores en la noche para recibir a murciélagos y polillas. Ellos meten su carita en la flor, que en el fondo tiene un premio, el néctar, que tiene azúcar y les da energía para su vuelo, y así van de flor en flor, haciendo el trabajo de las abejas, colibríes y mariposas, pero en turno nocturno”, destaca Roberto Rojo.

Sin los murciélagos, no tendríamos tequila o mezcal, ya que ellos polinizan los agaves, con ello fomentan el entrecruzamiento genético de las plantas, generando poblaciones más resistentes. Si son más diversas las plantas, al llegar una enfermedad mata a algunas, pero otras sobreviven.

En menor medida hay murciélagos carnívoros; éstos comen ratones, aves, ranas, otros murciélagos y peces. A su vez, sirven de alimento para lechuzas, halcones, serpientes y tlacuaches.

Los “vampiros”

Sólo tres de las mil 411 especies existentes a nivel mundial se alimentan de sangre. De esas tres, en Quintana Roo hay dos y solamente una vive exclusivamente de sangre, la cual toma vertebrados (vacas o venados) mordiendo sus patas.

Su saliva tiene elementos anticoagulantes, de modo que las gotitas se dispersan en su boca con facilidad. Un murciélago hematófogo (que toma sangre) puede alimentarse de una cuchara sopera de sangre al día.

De acuerdo con el biólogo Roberto Rojo, se ha encontrado que son animales muy sociables. Si no toman sangre en una noche pueden morir porque su metabolismo es muy rápido, así que cuando llegan a su refugio y detectan que alguno no tomó sangre otro le da un poco de boca a boca, para que su compañero no muera de inanición: “Son comportamientos complejos, incluso altruistas, que no se ven en otras especies”, señala.

Las cuevas son sus refugios naturales, algunos viven en tronco de árboles, edificios abandonados o sitios arqueológicos; incluso hay unos blancos que viven bajo las hojas de plátano

“Les dan un beneficio a las cuevas: con su excremento y sus cadáveres, alimentan a los ecosistemas de las cavernas, manteniéndolos muy sanos, llevan vida a ellas, son como los emisarios del exterior hacia adentro. De los frutos que dejan caer dentro de la cueva viven muchas especies endémicas, todo gracias al aporte de los murciélagos a la vida subterránea”, señala el director del planetario.

Hasta ahora no hay un estimado de cuántos ejemplares existen en Quintana Roo, pero se estima que es un número importante. Tan sólo en Playa del Carmen hay 250 cuevas donde pueden habitar; en la península el lugar con más individuos es la cueva del volcán de los murciélagos, en Calakmul, Campeche, un lugar relevante a nivel nacional. Allí habitan de 4.5 a 6 millones de murciélagos de ocho especies distintas.

 

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Ilustración: @ca.ma.leon

 

Desmitificando al murciélago

“Tenemos que desmitificarlos, no son peligrosos, la naturaleza no es mala ni buena, la naturaleza es y ya, cuando desconocemos algo acostumbramos tenerle, por eso mientras más hablemos de ellos nos daremos cuenta de la importancia de estos animales”, reitera el biólogo Roberto Rojo.

Menciona que hay dos grandes grupos de murciélagos: megaquirópteros, que habitan en África, Asia y Oceanía; son diurnos; miden 1.60 metros de largo y pesan más de un kilo; y microquirópteros, los que están en esta zona del Caribe.

La especie más presente en la península de Yucatán es Artibeus intermedius y la más común en Quintana Roo es un frugívoro (se alimenta de frutos) llamado Artibeus jamaicensis o murciélago zapotero, porque come zapotes. Éste mide 20 centímetros de pies a cabeza y 35 centímetros de ala a ala, mientras que al más pequeño de la especie se le conoce como murciélago abejorro, pesa 2.6 gramos y tiene tres centímetros de cuerpo. Pueden llegar a vivir hasta 30 años.

Una murciélaga tiene un solo bebé al año y lo cuida mucho, vuela con ellos, sus pezones están bajo el brazo, a la altura de la axila, por lo que puede alimentarlo durante el vuelo. Protege a su cría hasta que alcanza un buen tamaño.

“Las mamás salen a buscar de comer en la noche y dejan a todos los bebés resguardados en la cueva, las hembras que no procrearon se quedan a cuidarlos, las madres pueden volar hasta 100 kilómetros en una noche en busca de alimento y al regresar a la cueva contactan a su bebé por el sonido que éste hace”, relata el entrevistado.

Los murciélagos tampoco son ciegos, como muchos piensan: “Evolutivamente se fueron a la noche porque había menos competencia y depredadores, por ello se volvieron principalmente nocturnos”.

Tras el paso de los recientes huracanes por Quintana Roo, las personas comenzaron a reportar avistamientos de murciélagos en el día; esto, señala Roberto Rojo, es debido a que salen en busca de alimento ya que se cayeron los árboles de donde comían frutos. “Es peligroso para ellos porque están expuestos a los depredadores y a muchos peligros, pero demuestra que son capaces de volar de día”.

Sobre la versión de que el COVID-19 inició porque alguien comió sopa de murciélago, señala que “hoy en día no hay ninguna investigación que relacione a los murciélagos con el COVID-19, y aunque así hubiera sido los responsables seríamos nosotros por entrar a su ecosistema, atraparlos, maltratarlos y venderlos”.

 

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Edición: Ana Ordaz