Foto: Philipp Hoenle

Nombre Científico: Camponotus sericeiventris

Tamaño: Media pulgada

Hábitat: Árboles vivos y muertos

Armas: Mandíbulas fuertes (quijadas); rocía ácido fórmico de su parte trasera

Defensas: Armadura gruesa; viaja con grupos de aliadas

Depredadores: Pájaros.

Las hormigas carpinteras doradas o Camponotus sericeiventris viven en colonias en zonas lluviosas tropicales de Centro y Sudamérica, encontrándose también en toda la península de Yucatán. Son miembros del filo Arthropoda (artrópodos), que es el nombre científico de los insectos, y de la familia Formicidae (formícidos), que es el nombre científico de las hormigas.

Le dicen carpintera porque recoge los detritos de la madera para llevarlos a su trinchera y alimentar a unos pequeños áfidos o microorganismos mucho más pequeñitos, que forman un hongo del cual alimentan a todo el hormiguero.

 

Foto: Barry Cottam

 

Al alimentarse de ese hongo las hormigas tienen una infusión muy importante con todos los seres inferiores, desde los insectos chiquitos hasta los más grandes, cumplen una función importante para mantener la respiración de la tierra, y también para deshacer material vegetal, en este caso la madera que está ya echada a perder o troncos huecos que ya no tienen hojas. Las hormiguitas los van desintegrando, esa es una función muy importante para este ecosistema: son degradadoras.

Son doradas, tienen media pulgada de largo aproximadamente y aunque la mayoría de las hormigas construyen colonias en “hormigueros” en la tierra, las carpinteras hacen sus nidos en árboles muertos o vivos de madera blanda. Tienen fuertes mandíbulas dentadas para cavar en la madera, construyendo túneles y habitaciones para almacenar comida y criar larvas.

 

Foto: Nico

 

“Coloquialmente, le dicen hormiga carpintera por lo que hacen con la madera y la hormiga dorada porque es justamente dorada, cuando la ves a contraluz o a simple vista parece como si le hubieran espolvoreado oro, en la cabecita y en el abdomen perfectamente sus vellitos se ven color oro, entonces brilla muy bonito”, compartió Viridiana Sarabia, técnico en Conservación Ambiental en el Parque Ecológico Kabah, en Cancún. 

Sus fuertes mandíbulas les permiten usarlas como armas contra sus enemigos cuando se sienten amenazadas o están cazando, muerden a su enemigo para causar una herida y luego mueven su abdomen sobre la herida para rociar ácido fórmico en ella, que es corrosivo y quema dentro de la lesión.

 

Foto: Ricard Busquets Reverte

 

Otro método de defensa es su trabajo en equipo; al tener una armadura bastante gruesa pueden defender el nido, cazar y recolectar comida en conjunto, sin embargo, esto no las ha catalogado como plaga, ya que únicamente causan daño para ahuyentar a sus enemigos.

“Se ven a simple vista porque son grandes (en comparación con otras hormigas) y por eso nosotros en este lugar pedimos que no haya bicicletas, pelotas, motocicletas o carreras de velocidad, porque precisamente hay que cuidar estos lugares que son contemplativos, hay que caminar con mucho cuidado y observar, porque como se ven a simple vista las podemos esquivar, tienen esa ventaja, pero las bicicletas o pelotas las pueden arrollar y eso es parte de la norma restrictiva o de seguridad”, apuntó la experta. 

 

Foto: Philipp Hoenle

 

El objetivo de estas medidas de conservación implementadas en el parque, enfatizó, es la preservación y el cuidado de toda la cadena de vida, por ello es que en todo el parque Kabah tampoco se usan insecticidas, ni ningún tipo de químicos que pudiera dañarlas a ellas o a otras especies.

Si bien son pocos los depredadores que tienen, gracias a su tamaño y fuertes defensas, hay pájaros que al tenerlas en fácil visión se las comen y en otras partes del mundo también hay osos hormigueros entre sus depredadores. Se trata de una especie que además es considerada como hormiga agricultora, pues cuidan a sus “rebaños” de pulgones, no para comerlos, sino para comer las dulces secreciones que dejan cuando comen hojas. 

Aunque también se dedican a la recolección de semillas, buscar animales muertos y cazar otros insectos, pero no plantas, solamente maderas. De acuerdo a los estudios de la especie, su reina pone de 15 a 20 huevos el primer año y hasta 30 el segundo año, mientras que los huevos completan su ciclo de vida en 60 días. Las hormigas obreras pueden vivir hasta siete años, las reinas hasta 25 años y una colonia madura puede contener de tres a cuatro mil hormigas adultas. 

“Está en toda la península y es especial porque es muy llamativa y me parece que también en la cosmogonía maya tiene una influencia importante”, dijo Viridiana Sarabia. En los jardines de hogares, consideró, no debería correr peligro, porque no se dedica a desintegrar comida como otras especies de hormigas, por lo que no debe verse como peligro para plantas, pues únicamente son amantes de la madera y de hongos.


Como cada viernes, La Jornada Maya te invita a conocer la fauna endémica del sureste mexicano. Aquí te compartimos la colección que tenemos hasta el momento. ¡Disfrútala! 


Edición: Estefanía Cardeña


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