Nombre científico: Sciurus yucatanensis
Dieta: Frutos, semillas y bayas 
Hábitat: Bosques secos y húmedos 
Distribución geográfica: Península de Yucatán y algunas zonas de Belice, Guatemala y Honduras
Depredadores: Aves rapaces, serpientes y pequeños felinos.

Entre las copas de los árboles de los bosques tropicales de la península de Yucatán habita una de las especies más representativas de la fauna regional: la ardilla gris yucateca, también conocida como ardilla de Yucatán (Sciurus yucatanensis). Se trata de un roedor arborícola cuya presencia está estrechamente ligada a la salud de los ecosistemas forestales de la región.

De acuerdo con el biólogo Gonzalo Merediz Alonso, esta especie tiene un valor especial por su distribución limitada. “Es una especie muy interesante porque es endémica de la península; prácticamente sólo la encontramos aquí, lo que significa que cualquier alteración fuerte a su hábitat tiene un impacto directo sobre su supervivencia”, señaló el especialista en entrevista.



Foto: Luis Mora


La ardilla gris yucateca pertenece a la familia Sciuridae y se caracteriza por su tamaño mediano y su gran habilidad para desplazarse entre las ramas. Pasa la mayor parte de su vida en los árboles, donde se alimenta, se refugia y se reproduce. Su distribución principal abarca los bosques secos y húmedos de la península de Yucatán, aunque también se le ha registrado en algunas zonas de Belice, Guatemala y Honduras, regiones que comparten condiciones ecológicas similares.

Es una especie de hábitos diurnos y construye nidos elaborados con hojas y ramitas en lo alto de los árboles, lo que le permite protegerse de depredadores y criar a sus crías con mayor seguridad.

“Muchas veces la gente no se da cuenta de que están ahí arriba, pero son animales muy activos durante el día y cumplen funciones clave en el ecosistema”, explicó Merediz Alonso. Su alimentación se basa principalmente en frutos, semillas, bayas y otros recursos vegetales. Esta dieta no sólo le permite subsistir, sino que la convierte en un agente fundamental para la regeneración natural de los bosques.



Foto: Salvador Poot Villanueva

“El papel que juegan como dispersoras de semillas es enorme”, destacó el biólogo. “Al almacenar o transportar semillas y no consumirlas todas, ayudan a que nuevas plantas germinen en distintos puntos del bosque, lo cual mantiene la diversidad vegetal”.

Gracias a este comportamiento, la presencia de la ardilla gris yucateca puede considerarse un indicador de la buena salud del ecosistema. Donde existen poblaciones estables de esta especie, generalmente hay bosques funcionales y con suficiente cobertura vegetal.

A pesar de su agilidad, la ardilla de Yucatán forma parte de una compleja red trófica. Es presa de aves rapaces, serpientes, pequeños felinos y otros carnívoros que habitan la región. Esta interacción la convierte en un eslabón importante dentro del equilibrio natural de las poblaciones animales. 



Foto: Tatiana Svidskaia


“Cada especie cumple un rol, y la ardilla no es la excepción”, comentó Merediz Alonso. “No sólo consume recursos, también es alimento para otros animales, lo que mantiene el balance en la cadena alimentaria”.

Aunque su hábitat ideal son los bosques bien conservados, la ardilla gris yucateca puede adaptarse a áreas secundarias o fragmentadas. En algunos casos, ha sido observada cerca de comunidades humanas, especialmente donde aún existen árboles nativos. Sin embargo, esta cercanía no debe interpretarse como una adaptación total a los entornos urbanos.



Foto: Alex Pacheco


“Cuando las vemos cerca de zonas pobladas, generalmente es una señal de que su hábitat natural se está reduciendo”, advirtió el especialista. Actualmente, la ardilla gris yucateca no se encuentra catalogada como una especie en riesgo y su población es considerada estable, dentro de la categoría de preocupación menor.

No obstante, la deforestación, el cambio de uso de suelo y la fragmentación del bosque representan amenazas latentes. “La especie puede resistir ciertos cambios, pero si seguimos perdiendo la selva, tarde o temprano las poblaciones van a disminuir”, alertó Merediz Alonso. “Conservar el bosque es conservar a la ardilla y a muchas otras especies que dependen de él”.

La ardilla gris yucateca es más que un habitante silencioso de los árboles: es un símbolo de la biodiversidad de la Península de Yucatán y un recordatorio del papel que cada especie desempeña en el equilibrio ecológico. Su protección no sólo compete a científicos y autoridades, sino también a las comunidades que conviven con estos ecosistemas y dependen de ellos para su bienestar futuro.


Como cada viernes, La Jornada Maya te invita a conocer la fauna endémica del sureste mexicano. Aquí te compartimos la colección que tenemos hasta el momento. ¡Disfrútala!



Edición: Estefanía Cardeña


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