Foto: Pedro E. Nahuat-Cervera

El geco enano collarejo (Sphaerodactylus glaucus) mide apenas seis centímetros considerando todo su cuerpo, incluyendo la cola (tres centímetros sin ella); teniendo estas medidas, suele pasar desapercibida, no solamente para las personas, sino también para su investigación. 

Pedro Enrique Nahuat Cervera, biólogo y fundador de Ekuneil península de Yucatán, señala que, debido a sus dimensiones, esta especie suele ser ignorada al punto de no contar con un nombre común establecido entre la población, como en el caso de otras especies, aunque algunas personas le llaman quija, “pero generalmente no lo conocen”. 

Resalta que el geco enano collarejo es importante porque forma parte de la cadena alimenticia, tanto como depredador y como presa; suele consumir pequeños insectos y artrópodos, logrando controlar el crecimiento de esas especies, mientras que como presa, serpientes y mamíferos se alimentan de él. 

 

Foto: Lagartijas

 

“Debe fungir como controlador de especies”, destaca Nahuat Cervera, y asegura que sin el geco, las poblaciones crecerían sin límite; se alimenta incluso de invertebrados como gusanos pequeños y/o larvas.

Además, evita la proliferación de mosquitos que pueden causar enfermedades como el dengue, zika y chikungunya. 

El geco enano collarejo vive entre las rocas, cerca de cenotes, en la hojarasca cerca de árboles y, en los hogares, en general en lugares oscuros, aunque con normalidad puede verse pasar rápidamente durante el día.

Dado que principalmente se le puede encontrar en la corteza de los árboles y en lugares donde se sientan en un refugio seguro, por ello, Nahuat Cervera indica que la deforestación es una de sus principales amenazas, mas no la única: incendios, contaminación de cualquier tipo, especies invasoras como gatos y la matanza por parte de los seres humanos son otras de las amenazas para este reptil.

 

Foto: Julio Grubenthal

 

El biólogo señala que el geco es una especie que soporta la urbanización y puede encontrarse dentro de las casas sin que esto represente un riesgo para las personas. 

En la península de Yucatán, dice el experto, no existen lagartijas venenosas, por lo que son totalmente inofensivos e importantes para el ecosistema.

“Es parte de nuestra diversidad, tenemos que conservarla, todo en la naturaleza está por algo y si lo retiramos o afectamos va a ser una cadena que nos va a terminar afectando a nosotros”, asegura Nahuat Cervera, quien invita a proteger a la especie y, en general, a la fauna silvestre. 

 

Foto: Julio Grubenthal

 

Al ser una lagartija que ha sido olvidada, no se cuentan con muchos datos e investigación al respecto, por lo que no hay información sobre su tiempo de vida, aunque según los cálculos, vive un par de años, añade. 

Pedro Enrique Nahuat indica que este geco es ovíparo con un solo huevo por temporada y tampoco hay datos sobre el tiempo de gestación, pero basándose en los demás reptiles, señala que dura entre uno y dos meses. 

Este geco enano está protegido por la NOM-059 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), entre las especies en categoría de riesgo; misma que tiene como fin identificar especies o poblaciones, tanto de flora como fauna silvestre, que se encuentren en riesgo para su observación en todo el territorio nacional. 

Ilustración: @ca.ma.leon

Edición: Ana Ordaz