Hoy, José Arturo Chab Cárdenas, jefe del Jurídico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señaló que el motivo de la contaminación del cenote de Dzibilchaltún –X´lacah– fue el uso del mismo como balneario.
La gente, explicó, llegaba a la zona precisamente para utilizar el cenote de esta forma y no para conocer la zona arqueológica, por lo que ahora son conscientes de la necesidad de tomar decisiones para proteger este tipo de espacios.
“Y una decisión muy concreta que tomó el INAH muy respetuosa y fundamentada científicamente es que el cenote no es apto para la inmersión y para ser un balneario popular, es un sitio que configura un ecosistema que es obligación del INAH y todos los mexicanos cuidar”, explicó.
Abundó que el objetivo principal es cuidar los ecosistemas y el patrimonio cultural, “en este caso, el cenote ya tenía algunas alteraciones, no nada más por el ingreso de bañistas”, entre ellas, destacó el uso de bloqueadores en un cuerpo de agua que no contaba con la infraestructura como regaderas que permitieran proteger el agua.

Además, en el humedal, dijo, hay patrimonio que data de miles de años y, así, tienen la obligación de tomar decisiones acompañadas de personas dedicadas a la ciencia y biología para determinar que el cenote no cuenta con las condiciones idóneas para las y los visitantes, ni para el patrimonio cultural.
“Lo que asumimos es una responsabilidad de Estado y eso es para que las generaciones futuras puedan disfrutar de este espacio”.
Este cenote, fue cerrado desde el pasado mes de julio, cuando identificaron que el ojo de agua está contaminado especialmente con heces fecales que, si bien en esta ocasión el titular del INAH explicó que se deben al uso del cuerpo de agua como balneario, en otras ocasiones también ha señalado que esto es debido a desarrollos inmobiliarios cercanos a la zona.
“Recordemos que cerca de Dzibilchaltún ya se han desarrollado muchos proyectos inmobiliarios; La Ceiba, por ejemplo, está apenas a un kilómetro y creemos que el manto acuífero tiene ya algunos problemas de contaminación en el cenote y propia extracción de agua”, fue uno de los comentarios que realizó cuando en aquel mes informó que la zona arqueológica abría sus puertas, pero no el cenote.
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