La Jornada Maya

OSY arranca nueva temporada en Mérida

La cita será en el Palacio de la Música el 26 y 28 de mayo

OSY arranca nueva temporada en Mérida
Foto: Juan Manuel Contreras

Postludio de Joaquín Gutiérrez Heras; Serenata para alientos, violonchelo y contrabajo de Dvorak; y la Serenata para cuerdas de Tchaikovsky inaugurarán el tercer programa de los conciertos abril-junio 2023 de la Orquesta Sinfónica de Yucatán. La cita será en el Palacio de la música este viernes 26 de mayo a las 20 horas; y el domingo 28 del mismo mes a las 12 horas.

En rueda de prensa, el director de la OSY, José Areán comentó que la agrupación arrancará su presentación con la interpretación de Postludio, obra que ha sido retomada también por diversas orquestas del país para honrar, con plena justicia, la memoria del destacado compositor.

“Se trata de la obra del catálogo de Gutiérrez Heras interpretada con mayor frecuencia, tanto por orquestas de cuerdas como por las secciones de cuerdas de agrupaciones sinfónicas. De hecho, en la partitura destacan pasajes solistas escritos para violín y violonchelo, con claras referencias a la polifonía renacentista de la que el autor era un gran conocedor”.

El maestro Areán subrayó que se trata de la primera obra de Gutiérrez Heras escrita entre 1986 y 1987 para cuerdas solas, estrenada el 27 de marzo de 1987 en el marco del Tercer Festival del Centro Histórico de la Ciudad de México con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes dirigida por Armando Zayas.

 

Serenata

La siguiente obra, continuó, será la Serenata para alientos, violonchelo y contrabajo del compositor checo Antonín Dvorak, misma que evoca la atmósfera de los castillos del siglo XVIII, de la época en que predominaba el estilo rococó, el gusto por los colores luminosos, suaves y claros entre la aristocracia y la plebe.

“Dvorak dejó su clara impronta en la partitura, que incluye elementos del folclor musical eslavo, del que era un ferviente promotor. Está instrumentada para pares de oboes, clarinetes y fagotes, contrafagot, tres cornos, violonchelo y contrabajo. Fue dirigida por el propio autor en su estreno en Praga en noviembre de 1878”.

 

Cierre de mano de Tchaikovsky

Para cerrar el recital, la OSY interpretará una de las joyas musicales más apreciadas por los seguidores de la música del compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky, la Serenata para Cuerdas, escrita en cuatro movimientos, de los que destacan el primero con reminiscencia mozartianas y el segundo, un vals, que se convirtió en una pieza popular.

“Me parece que es un programa muy interesante y atractivo. Uno que estoy seguro que el público disfrutará muchísimo, al tratarse de algo poco usual. Será una amalgama de instrumentos en el Palacio de la Música”, concluyó el maestro José Areán.

Las entradas para este inicio de temporada de la OSY tendrán un costo de 300 pesos y estarán disponibles en la taquilla del Palacio de la Música y en la página oficial de la Orquesta Sinfónica de Yucatán. 


Edición: Fernando Sierra


Lo más reciente

Con la llegada de Tarik Skubal, los Dodgers tienen una rotación formidable

Los Yanquis adquieren al toletero Luis García Jr.; el abridor Freddy Peralta, a Tampa Bay

Ap

Con la llegada de Tarik Skubal, los Dodgers tienen una rotación formidable

Motín en estación migratoria de Tapachula, Chiapas, deja saldo de dos personas detenidas

Extranjeros de varias nacionalidades señalan que son víctimas de abusos en el recinto

La Jornada

Motín en estación migratoria de Tapachula, Chiapas, deja saldo de dos personas detenidas

Hallazgo de dientes de megalodón en QRoo muestra que la región fue hogar de enormes depredadores marinos

Los fósiles datan del Mioceno-Plioceno, cuando gran parte de la actual península permanecía bajo el mar

Miguel Améndola

Hallazgo de dientes de megalodón en QRoo muestra que la región fue hogar de enormes depredadores marinos

Antiguos mayas diseñaban sus viviendas para aprovechar el agua y cultivar: INAH

Un estudio derivado de los trabajos del Tren Maya ha revelado datos sobre el aprovechamiento del suelo

La Jornada Maya

Antiguos mayas diseñaban sus viviendas para aprovechar el agua y cultivar: INAH