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La Jornada Maya
20/03/2026 | Mérida, Yucatán
Desde La Cúpula, el stand de La Jornada Maya en la Filey, Mariana Etchegaray puso sobre la mesa uno de los temas más complejos y universales: el duelo. A través de su novela Hasta donde suene mi voz, la autora propone una mirada íntima a la pérdida, pero también una afirmación contundente de que el amor no desaparece con la muerte.
La historia sigue a Sofía, una joven que enfrenta la muerte repentina de su hermana, y a Marcus, un músico atrapado en un bloqueo creativo. Ambos, explicó Etchegaray, están pasando por una fase muy difícil en sus vidas, no saben quiénes son y encuentran en el otro un espejo para reconstruirse. Sin embargo, el eje emocional del relato es el duelo.
Lejos de plantear una superación lineal, la autora insiste en una idea que atraviesa su obra y su propia experiencia personal. En ese proceso, la literatura se vuelve un espacio para nombrar lo que muchas veces no se puede decir.
Mariana no habla desde la distancia. Hace seis años perdió a su hermana, un hecho que marcó profundamente su vida y detonó la escritura de la novela.
“Yo me quedé también con un montón de incógnitas de quién soy”, confesó.
Esa vivencia la llevó a construir una historia que no pretende enseñar cómo atravesar el duelo, sino acompañarlo, dijo que no quería que fuera un manual, sino que quería narrar cómo una persona está viviendo un duelo.
El mensaje central es claro y, al mismo tiempo, profundamente humano, y lo dijo textualmente: “el amor no se acaba con la muerte”.
Para la autora, quienes ya no están permanecen de otras formas. En ese sentido, el duelo no implica soltar el vínculo, sino transformarlo.
Además de explorar la pérdida, la novela dialoga con la incertidumbre de la juventud.
La escritora reconoce el poder de la literatura como herramienta de conexión.
“Los libros me hicieron sentir escuchada cuando no había nadie en mi entorno que me hiciera sentir comprendida”, recordó.
Foto: Jusaeri
Hoy, desde el otro lado de la página, asume esa misma responsabilidad: “Poder generar cualquier tipo de emoción a un lector es lo más bonito”.
En un tiempo donde la inmediatez suele evitar el dolor, propuestas como la de Mariana invitan a habitarlo. A entender que el duelo no es una etapa que se supera, sino una forma de amor que cambia. Y que, incluso en la ausencia, hay algo que permanece: la memoria, la voz y el afecto que se niega a desaparecer.
La cartelera completa La Cúpula de La Jornada Maya en la FILEY puedes consultarla aquí.
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Edición: Estefanía Cardeña