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La Jornada Maya
27/04/2026 | Mérida
“Luchar también es cuidar y cuidar también es luchar, por eso tenemos que cuidarnos entre nosotras, para seguir sembrando resistencia y la esperanza de que mejores mundos son posibles”, reflexionaron 30 defensoras de derechos humanos de 18 colectivos y organizaciones de la sociedad civil de Yucatán durante el encuentro “Raíces que liberan, mujeres que transforman”.
El foro, organizado por Kóokay (Ciencia Social Alternativa A.C.), con el apoyo de la Fundación Kellogg, tuvo como objetivo visibilizar el impacto del trabajo de las mujeres en la sociedad civil y analizar los retos y contextos que enfrentan actualmente tanto en la entidad como en el mundo, en el cual se reportan retrocesos en materia de derechos humanos solapados por la avanzada de liderazgos políticos de ultraderecha.
Durante la jornada, asistentes disfrutaron de la obra “Caminantes al encuentro”, a cargo de la colectiva “Corriendo con lobas”: un recorrido performativo que llevó a las asistentes desde el Parque de la Mejorada, en el Centro de Mérida, hasta el Teatro José Peón Contreras, evocando las rutas históricas hacia el Primer Congreso Feminista de Yucatán.
Este preámbulo artístico sirvió para conectar el espíritu de las luchas pasadas con las presentes, resaltando que la búsqueda de justicia “permanece viva en los corazones de quienes defienden derechos hoy en día”.
Posteriormente se llevó a cabo un diálogo intergeneracional y diverso, en el cual defensoras con más de 40 años de trayectoria y jóvenes activistas de 15 años de edad compartieron su sentir respecto a su labor de defensa de derechos humanos, los impactos en sus comunidades y en su salud física y mental.
Foto: Kóokay
Analizaron e intercambiaron experiencias y saberes respecto a la evolución del activismo y la defensa de derechos humanos en Yucatán. Las asistentes recalcaron que dicha labor, que en décadas pasadas se percibía casi como "clandestina", se ha profesionalizado y actualmente busca la dignificación del trabajo dentro de las organizaciones, alejándose de la idea de la "inmolación por la causa" para exigir salarios y condiciones dignas.
Pero la labor de defensa de derechos humanos también enfrenta retos como la criminalización. Y es que en las mesas de trabajo, se denunció la persecución de las personas defensoras de derechos humanos por parte de autoridades tanto locales como federales, el endurecimiento de normativas fiscales para las asociaciones y la violencia reaccionaria de sectores conservadores ante los avances en derechos de las mujeres.
"Muchas veces nos sentimos agotadas o frustradas por la lentitud del cambio, pero seguimos encontrando razones para continuar en este camino", compartieron las participantes durante una de las dinámicas del foro.
Tras identificar estos obstáculos, las participantes recordaron que las mujeres han sido fundamentales para humanizar agendas de derechos humanos, salud reproductiva y defensa del territorio. Se destacó que el activismo de las mujeres suele ser "abarcativo", ya que no se limita a una sola causa, sino que integra la lucha por la niñez, el medio ambiente, la justicia para víctimas de feminicidio y la soberanía alimentaria
Como resultado del encuentro, surgió la propuesta de organizar un nuevo Congreso Feminista alternativo y autogestivo, así como la creación de una red de comunicación periódica para intercambiar recursos, desde medicina tradicional hasta asesoría jurídica y arte. Las asistentes reafirmaron la importancia de colectivizar la lucha para no caer en la desesperanza ante contextos adversos.