Como parte del robustecimiento de la seguridad en las zonas arqueológicas más visitadas del país, se colocaron dos arcos detectores de metal en el acceso al Centro de Atención a Visitantes (Catvi) de Chichén Itzá, Yucatán.
Además, se implementaron dispositivos garret, que son paletas escaneadoras de metal para mejorar la revisión. Sin embargo, María Guadalupe Espinosa Rodríguez, directora de la zona arqueológica, recordó que la revisión de mochilas es una medida permanente para garantizar la seguridad de los asistentes.
“Nosotros como zona arqueológica llevamos muchos años revisando mochilas y estamos coordinados con la Guardia Nacional cuando se detecta algo que no es conveniente, como un arma blanca, explosivos o pistolas, porque a veces vienen militares de visita y las traen, entonces se les pide que lo dejen en la entrada. Con esta nueva implementación nos dieron dos arcos de metal y también unos garrets o paletas revisoras de metales, que esas también ya llevamos tiempo ocupándolas en los operativos grandes, como equinoccios o eventos especiales y afortunadamente nunca ha habido un problema”, declaró la arqueóloga.
Foto: La Jornada Maya
Dijo que actualmente el problema más grave que se registraba en Chichén Itzá en materia de seguridad era que la gente intentara escalar El Castillo, pero de igual forma ya se amplió el delimitador para disuadir a las personas de realizar esta hazaña.
La medida de los arcos de metal surge luego de un tiroteo registrado en la zona arqueológica de Teotihuacán, en el Estado de México, que dejó como saldo dos personas muertas, una turista de origen canadiense y el responsable de la agresión, quien cometió suicidio.
El INAH informó que estos dispositivos estarán en Teotihuacan, Estado de México; Tulum, Quintana Roo; Palenque, Chiapas; Monte Albán, Oaxaca, además de que, con el apoyo de la Guardia Nacional se optimizarán los filtros de inspección manual y de vehículos.
Foto: La Jornada Maya
“Desde el viernes 24 de abril, en las zonas comparecen los titulares de los Centros INAH respectivos para, en conjunto con los directores de los zonas, encabezar las medidas implementadas, entre ellas la revisión manual de mochilas y bultos, complementada con detectores móviles de metales, y la supervisión de interiores y cajuelas en vehículos”, detalló el INAH en un comunicado.
En el caso de Chichén Itzá, los arcos se encuentran en el acceso del Catvi y en el parador turístico de Cultur, que todavía permanece activo y permite el ingreso de turistas, se reforzó la seguridad con los dispositivos garret a la par que se implementa la revisión de mochilas.
Espinosa Rodríguez destacó que la zona arqueológica siempre ha sido muy segura porque tiene sus protocolos muy definidos y cuenta con 54 elementos de seguridad así como muchos sistemas de comunicación para la reacción inmediata.
“Chichén Itzá es zona muy segura para visitar”, declaró.