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Astrid Sánchez
25/06/2026 | Mérida
“Este tipo de exhibición no se puede hacer en Nicaragua. Está totalmente criminalizado hacer preguntas difíciles sobre la revolución y la identidad nicaragüense”, dijo Gabriel Pérez y con estas palabras se entiende a la perfección porqué decidió salir de su país y buscar hacer arte en otros espacios, como Mérida, como Silvestre Café Galería, en el corazón de la ciudad.
La exposición “Otro mundo es posible” no solo habla de 10 años de trabajo, habla de décadas de historia nicaragüense que han sido heredadas de generación en generación y cuyos pasajes no suelen ser puestos en duda debido a la censura y a la fuerte represión.
Pero Gabriel salió de ahí y en México encontró la libertad para mostrar al mundo lo que ha recolectado desde 2016: fotografías, periódicos impresos -los cuales han desaparecido en su país-, libros, y costumbres que marcaron su vida.
Foto: Astrid Sánchez
En su exposición habla de identidad, de protesta, de periodismo y de memoria; también juega con las fotos: imágenes de la revolución que fueron intervenidas con escenarios recientes “porque si ahora hay revolución será frente a Walmart”.
Pero el mensaje va más allá de lo que Gabriel ha registrado, es también una advertencia, porque él ya no lo puede hacer en su país y si las ideas de ultraderecha siguen avanzando en Latinoamérica, ya nadie podrá hacerlo.
“La derecha está cerrando espacios de de expresión personal, expresiones estéticas, expresiones creativas y se van reduciendo esos espacios de libre expresión también en toda Centroamérica. Muchos artistas tal vez no quieren meterse en la política, pero si no se meten, les van a quitar ese espacio. Tienen que defender la libertad de de exhibir su obra donde se pueda”, advierte.
Foto: Astrid Sánchez
Y aunque Gabriel agradece la hospitalidad mexicana y el recibimiento en Mérida, recuerda que es un privilegio tener libertad de expresión, un derecho sumamente frágil y vulnerable que con un pequeño movimiento puede cambiar de forma radical.
“Otro mundo es posible” es también un contraste entre el pasado, el presente y el futuro. en sus piezas se aprecia lo que ocurrió durante la Revolución Sandinista de 1979, las protestas sociales de 2018 y hay incluso escenarios problemas para las próximas décadas.
“Nicaragua sigue teniendo sus revoluciones y sus protestas que a cada generación le va a tocar defender sus derechos como pueda. Con todo este archivo que recolecté es un poco darle sentido al presente y matizar estos mitos fundacionales de la revolución, que no todo fue blanco y negro, que no todo fue bueno y malo, es procesar esta historia que nos contaban estos padres”.
Foto: Astrid Sánchez
Para Gabriel, el arte debe convertirse en una herramienta para formular preguntas incómodas sobre el poder, la memoria y los derechos humanos.
"Necesitamos un compromiso con el pensamiento crítico desde el arte para que no se nos quite ese poder", señaló.
Gabriel Pérez observa con optimismo el crecimiento de la escena artística de Mérida, a la que describió como joven, dinámica y con amplio potencial de proyección internacional.
Foto: Astrid Sánchez
La exposición “Otro fin del mundo” es posible permanecerá en la Galería Silvestre hasta el 30 de julio con actividades alternas que pueden ser consultadas en las redes sociales de Silvestre o de Taller Nepantla, colectivo al que pertenece el artista.