José Juan Cervera
La Jornada Maya
21 de julio de 2015
Los encantos de la música tienen alcance universal, y las modalidades diversas que permiten apreciarlos conllevan signos distintivos de épocas y costumbres. En Yucatán constituyen un factor de identidad sobre el que se han tejido mitos y lugares comunes; por ello, todo libro que contribuya a desentrañar su realidad histórica y social puede construir con el conocimiento una fiesta sonora.
Allí canta el ave. Ensayos sobre música yucateca, de Enrique Martín Briceño, cumple con limpieza dicho propósito, valiéndose de rigor documental, belleza literaria y claridad expositiva. El autor es un profesional reconocido en los campos de la musicología y de los estudios culturales. Una obra de esta naturaleza únicamente se gesta al calor de una solidez intelectual que la experiencia y la reflexión sistemática brindan.
El conjunto de ensayos reúne hechos y personajes de los siglos XIX y XX, y contiene referencias y apreciaciones que dan cuenta de los cambios de una sociedad que vio nacer modas y géneros musicales, instituciones artísticas, ejecutantes y gestores culturales cuya simiente merece aquilatarse, pues la tradición es base del impulso creador que hoy se expresa en una diversidad que fecunda vocaciones; más aún cuando los rastros de los predecesores no se pierden en la bruma.
Uno de los ejemplos que muestran la trascendencia del libro es el texto que analiza el desbordamiento de la afición musical en la capital yucateca durante los años en que la prosperidad económica afloró con la explotación del henequén y de la fuerza de trabajo indígena, ante el beneplácito del régimen porfiriano. Así, mientras unos cuantos compositores profesionales asumían responsablemente su compromiso estético, numerosos aficionados hallaban en la ejecución de algún instrumento un pretexto para obtener prestigio y ostentar las ventajas materiales que su condición social les confería.
A propósito de la misma época, en otro de los ensayos describe las sociedades de baile desde las cuales comerciantes y artesanos, obsesionados por el peso de la apariencia, pretendieron recorrer una vía que los separara menos de los oligarcas yucatecos. Al leerlo, se observa cómo entran en juego las aspiraciones de un estilo de vida que diera un nuevo significado a las relaciones sociales en un medio restrictivo.
En este volumen es posible encontrar otros estudios que examinan por igual la escasa presencia de alusiones a la embriaguez en la canción popular yucateca, en comparación con las de otras latitudes; el caso de una zarzuela que en los últimos años de la dictadura de Porfirio Díaz fue objeto de censura en tierras yucatecas; el advenimiento del género musical de la evocación maya y otros que interesarán por igual a especialistas y legos.
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