Gloria Serrano
La Jornada Maya

8 de julio, 2015

¿Alguna vez han sentido que todo lo que ven a su alrededor parece carecer de sentido?, ¿se han compadecido de sí mismos al escucharse repitiendo un diálogo digno de tragedia griega, que no logra comunicar nada a su interlocutor?, ¿les ha sucedido estar ante cierta situación real y verídica que parece, más bien, una inverosímil imagen onírica?

Mentiría si les digo que mi respuesta a cada una de estas preguntas es negativa.

Esto es el absurdo de la condición humana, tan disparatado como las apesadumbradas noticias que leemos en los diarios o aquella reiterada y sórdida conversación con nuestra pareja al salir del cine o el cúmulo de [i]tweets[/i] que dejamos pasar prestando poca o nula atención o lo que aparentaba ser un gozoso domingo familiar, de pronto convertido en un apabullante cuestionamiento existencialista de los valores que predominan en la sociedad. Al escritor y dramaturgo irlandés Samuel Beckett (1906-1989) le gustaban los absurdos, por eso escribió obras como [i]Esperando a Godot[/i] o [i]Los días felices[/i].

Reducir a un mínimo esencial, casi nihilista, la complejidad que lleva dentro el ser humano; exponer el lado más sombrío y pesimista de las relaciones interpersonales o presentar a modo críptico la narrativa de un determinado hecho, eran algunas de sus aficiones como hombre de escena. Bien hubiera podido ser filósofo o psicoanalista, pero Beckett decidió comunicar la sinrazón del mundo a través de las letras y la acción física en las tablas. El Sótano, colectivo escénico, también.

Precisamente por ello presentaron, en Tapanco Centro Cultural, la puesta teatral [i]La palabra[/i], una osada proposición de escuchar el silencio que surge a partir de Las Pavesas (1959) de Beckett, complementada con otros textos del escritor estadounidense Paul Auster y del argentino Jorge Luis Borges.

El teatro del absurdo aderezado con el desapego austeriano y lo metafórico borgiano, servido a manera de un buffet para que cada espectador lo deguste como le plazca. Un frenético collage de pormenores que no es nada y es todo lo que puedan interpretar quienes lo observan, por supuesto, sin recibir indicación alguna de cómo hacerlo.

Cuando uno entra a Tapanco, primero debe aprender el habla del lugar: sonidos prolongados, pausas molestas, luces tenues, movimientos e inmovilidad marcados a un ritmo y esa desquiciante boca de mujer dejando fluir un torrente de morfemas. Lo que le sigue es comenzar a recorrer la senda arbitrariamente, errático, serpenteando, dejándose remolcar por la soledad que Winnie (o cualquiera) hace soportable gracias a su persistente verborrea.

[b]Mezcla de autores[/b]

Silenciosos fragmentos poblados de significado, eso es [i]La palabra[/i]. El absurdo visto con los ojos de un voyerista que se asoma obsesivo por las ventanas de un condominio.

Lo descabellado de Beckett influenciado por la literatura de James Joyce, la eventualidad de Auster definida por las lecturas que hiciera de Franz Kafka y del propio Beckett. Y Borges con la perfección de su lenguaje, representando la resolución de conflictos, las victorias y las derrotas de la existencia, sobre un tablero de ajedrez. Un espacio vacío que corresponde llenar a los asistentes y que, como sucede en la vida, jamás nos dará las respuestas que esperamos.
Esto también es [i]La palabra[/i]. Pensar, sentir, observar. Pensar,sentir, observar. Así, cíclicamente. ¿No es eso lo que hacemos todos los días?, ¿no es esta la manera en que adquirimos aprendizaje y generamos conocimiento?

Un engranaje de interpretaciones montado en siete pistas, bajo la dirección de Bryant Caballero, al que pocos se aventuran porque de niños no nos enseñan a confiar en nosotros mismos. El temor de dar pasos sin un guía que nos alerte de no caer en el fango, provoca que evitemos exponernos.

Lo sabemos, autoconfrontarnos podría abrirnos como la tierra en dos pedazos por lo que preferimos, sin más, el tipo de teatro en el que no ocurren cosas gravísimas como usar un poco la cabeza. Sin embargo, si ustedes consideran que las mejores lecciones están en la zona de pánico y no en la confort, si ven en Cabo Finisterre sólo un lugar de España y no el abismo al que legarán si navegan rumbo al occidente o si piensan que intentar otras posibilidades no implica perder las actuales, sino sencillamente añadir nuevas, les sugiero estar pendientes de la programación de Tapanco Centro Cultural.

[b]Tensión emocional y magia[/b]

Quienes ya lo hicieron se enfrentaron a la tensión emocional y experimentaron la magia que sólo pueden generar las artes escénicas. Atrévanse. A mí me sucedió y al salir, me vi caminando por las húmedas calles del barrio de Santiago mientras recordaba aleatoriamente mis personales absurdos, los primeros versos de [i]Noches blancas[/i] y aquel terrible dilema de los dos erizos de Arthur Schopenhauer: "En un día muy frío, dos erizos se encuentran y sienten simultáneamente la necesidad de calor. Para satisfacer esa necesidad buscan la cercanía corporal del otro, pero cuánto más se acercan más dolor les causan las púas del cuerpo ajeno. No obstante, al alejarse aumenta la sensación de frío, por lo que ambos erizos deben ir acomodándose hasta alcanzar una distancia óptima".

Una paradoja tan grande, como vivir en Mérida -sí en esta ciudad- y no estirar el brazo para tocar esa fantástica bóveda celeste que son las artes.

LA PALABRA
Dirección: Bryant Caballero
Realización de video: Mauricio
Manzanilla
Escenografía: Cristina Auais
Realización de escenografía: Andrea
Lorenzana
Asistencia técnica: María José
Pool y Luis Villa
Intérpretes: Isadora Medina,
Paris Fernández, Omar Peraza,
Adrián Segura, Roberto Franco,
Alejo Medina, Andrea Urban,
Karla Franco, Ana María Alcocer,
Luis Villa, Mabel Vázquez,
Marilú Bolívar, Dayana Borges y
Majo Calamidad alternando con
Addy Teyer


Lo más reciente

Brevísima teología para ateos indecisos VI

Imaginar un mundo sin ateos es como imaginar un dado con una sola cara

José Díaz Cervera

Brevísima teología para ateos indecisos VI

‘Ciudad Boutique’, un retrato de Mérida desde la óptica de Mario Galván

Una propuesta compuesta por 14 cuentos escritos en clave satírica

Juan Manuel Contreras

‘Ciudad Boutique’, un retrato de Mérida desde la óptica de Mario Galván

Obra de los alumnos de Stefanie Schikora se expone en el Pasaje Picheta

Las piezas, en su mayoría, fueron creadas un año antes de la pandemia del Covid-19

Juan Manuel Contreras

Obra de los alumnos de Stefanie Schikora se expone en el Pasaje Picheta

DIF de Mérida inicia nuevo ciclo del programa ''Bordamos por Mérida''

Oportunidad para que mujeres puedan formar un negocio a través de la elaboración y venta de productos

La Jornada Maya

DIF de Mérida inicia nuevo ciclo del programa ''Bordamos por Mérida''