En la ruta del Tren Maya: Xcalumkín, Campeche, y su riqueza en jeroglíficos

A pesar de su riqueza arquitectónica, el sitio no tiene pirámides ni juego de pelota
Foto: INAH

A lo largo y ancho de 10 kilómetros cuadrados, la zona arqueológica de Xcalumkín destaca por su riqueza arquitectónica del estilo Puuc y por la gran cantidad de inscripciones jeroglíficas que cuentan aproximadamente 40 años de historia.

 

Fotos: INAH Campeche 

 

Este sitio, localizado en el estado de Campeche, es uno de los rehabilitados por el Programa de Mejoramiento de Zonas Arqueológicas (Promeza), derivado de la construcción del Tren Maya, con la finalidad de aumentar las visitas turísticas.

 

 

Las personas que recorran Xcalumkín podrán apreciar las estructuras monumentales, como un dintel monolítico, y los glifos mayas que hacen alusión a animales, guerreros y señores, los cuales se encuentran distribuidos por columnas y fachadas de todo el lugar.

 

 

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la primera fecha registrada en los jeroglíficos es del año 728 de Nuestra Era y la última del 761, en los que se pueden apreciar al menos 14 nombres, pero ninguno de ellos perteneciente a una autoridad suprema.

 

 

Entre las figuras talladas sobre la piedra destaca el glifo emblema de Jaina, la ciudad costera ubicada a cerca de 50 kilómetros de Xcalumkín, con la que pudo haber mantenido una relación muy cercana.

 

 

En este sitio arqueológico hay dos cenotes, uno grande y uno chico, los cuales actualmente se encuentran secos y rellenos de escombros, pero que durante el auge de la ciudad maya fueron la principal fuente de agua de los pobladores.

 

 

Xcalumkín significa “el lugar por donde entra el sol o suelo doblemente bueno expuesto al sol” y pese a sus dimensiones, no se han encontrado vestigios de pirámides o de la existencia de algún juego de pelota.

 

 

“No obstante, la inversión de trabajo visible en sus construcciones nos habla de un control sobre los alrededores, de donde debió obtener buenas cosechas de maíz, frijol y algodón, entre otros cultivos, así como importantes cantidades de miel y cera”, explica Antonio Benavides Castillo, del Centro INAH Campeche. 

 

 

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