Activistas climáticos en Austria atacaron el martes una famosa pintura del artista Gustav Klimt con un líquido negro y oleoso, y después uno de ellos se pegó al marco del cuadro.
Miembros del grupo Last Generation Austria dijeron en Twitter que habían atacado la obra de 1915 Muerte y vida en el Museo Leopoldo de Viena para protestar por el empleo de energías fósiles por parte de su gobierno.

Tras arrojar el líquido a la pintura -que no resultó dañada porque estaba cubierta por un cristal-, un activista fue empujado por un guardia de museo mientras otro se pegaba la mano con pegamento al marco del cuadro.

El grupo defendió el acto en Twitter y dijo que protestaban contra la extracción de gas y petróleo, que definieron como “una sentencia de muerte para la sociedad”.
No fue posible contactar con el Museo Leopoldo en un primer momento para pedir comentarios.

Diferentes grupos activistas han realizado numerosas manifestaciones en los últimos meses, como cortar calles y arrojar puré de papas a una obra de Claude Monet en Alemania; su objetivo, según señalan, es llamar la atención sobre el calentamiento global.
El primero de esta ola de actos de protesta fue hecho por el grupo británico Just Stop Oil, que arrojó sopa de tomate contra el cuadro Los girasoles de Vincent van Gogh en la National Gallery de Londres el mes pasado.
Activistas de Just Stop Oil también se han pegado al marco de una copia antigua de La última cena de Leonardo da Vinci en la Royal Academy of Arts de Londres y a La carreta de heno de John Constable en la National Gallery.
Edición: Mirna Abreu
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