Foto: Jean-Lou Justine

Limulus polyphemus / CACEROLITA DE MAR

Antigüedad: 500 millones de años 

Hábitat: Zonas costeras del este de Estados Unidos y el norte de la península de Yucatán 

Características especiales: Tiene nueve ojos; queníceros (colmillos), pedipalpos o tenazas, ocho pares de patas y unas laminillas que son sus pulmones y les sirven para desplazarse. 

Tamaño: 60 centímetros las hembras y 40 los machos. 

 

Con la particularidad de que su sangre, que es de color azul, ayuda a detectar enfermedades en humanos, la cacerolita de mar (Limulus polyphemus) es uno de los animales más antiguos del planeta y que es necesario preservar para las futuras generaciones. 

“Somos afortunados de tener a este animalito en la península de Yucatán. Sólo hay tres especies en el mundo: dos en Asia y una en América, distribuida a lo largo de la costa atlántica de Estados Unidos hasta el norte de Campeche, Yucatán y Quintana Roo”, destacó el biólogo Roberto Rojo, director del planetario Sayab de Playa del Carmen. 

Los mayas tienen una palabra para él, meex, y es considerado un fósil viviente, pues su presencia en la Tierra supera los 500 millones de años: “su linaje es muy antiguo, son de la época de los trilobites (grupo fósil emblemático de los ecosistemas de la era Paleozoica); es decir, cuando estos animales comenzaron a habitar el planeta no existían bosques, flores o pájaros, casi no había vida en tierra firme”. 

El grupo de animales al que pertenece la cacerolita de mar es pariente de los arácnidos, pues pertenece a los quelicerados (que tienen piezas bucales en forma de aguijón). La gente al verlos en el mar los asocia con cangrejos de hecho, también se le conoce como cangrejo herradura.

Esta especie ha sobrevivido las cinco grandes extinciones masivas del planeta y el nombre de polyphemus viene de las historias grecolatinas, específicamente de La Odisea, de Homero, donde Ulises de regreso a Ítaca se encuentra con el cíclope Polifemo, quien se come a varios de sus hombres y al que tras emborracharlo le saca su único ojo. 

 

Foto: Meghan Cassidy

 

“Los biólogos le pusieron el nombre de Polifemo a la cacerolita porque tiene un tipo de ojo muy especial, un ojo compuesto, como el de las moscas o las libélulas, compuestos de miles de pequeños lentes”, explicó el biólogo. 

La cacerolita tiene nueve ojos: distribuidos en su parte frontal, por debajo de su cuerpo y en otros puntos donde pueden registrar la luz. Ello es considerado inusual pues generalmente los ojos vienen en pares. 

Este animal sigue siendo un gran desconocido para el ser humano, se desconoce su ciclo de vida, longevidad y en general su historia biológica. Incluso muy pocos investigadores se avocan a estudiarlo. Lo que se sabe de ellos es que sus poblaciones están disminuyendo. El huevito del que nacen es más pequeño que la uña del dedo meñique de un humano adulto; una hembra alcanza los 60 centímetros de longitud y el macho 35 o 40 centímetros. 

Su duro caparazón es su exoesqueleto, que tiene muchas terminaciones nerviosas y el cual cambia varias veces a lo largo de su vida, conforme va creciendo. Visto desde arriba este animal parece una mantarraya pero al voltearlo es posible ver todos sus apéndices: queníceros, que son sus colmillos; pedipalpos o tenazas (como los alacranes), ocho pares de patas y unas laminillas que son sus pulmones y les sirven para desplazarse. 

En la parte trasera de su cuerpo tienen una espina llamada telson que si bien cumple una función defensiva, también les ayuda a estabilizarse, ya que viven en lugares arenosos donde los golpean las olas y pueden ser arrastrados por ellas.

 

Foto: Nova Patch

 

“Si bien se les puede localizar en Campeche, el norte de Yucatán y zonas de Quintana Roo como isla Contoy o las lagunas de Cancún, en Estados Unidos son muy importantes porque tienen grandes arribazones cuando van a reproducirse, en algunas temporadas del año llegan por cientos de miles a las costas”, destacó Roberto Rojo. 

Los machos son más pequeños que las hembras y para la reproducción van colgados detrás de estas como cadenas, no hay una cópula como tal sino que cuando la hembra llega a la arena comienza a desovar y el o los machos que vengan detrás liberan su esperma y de esa manera fertilizan los huevecillos que quedan en la arena; muchos de ellos mueren en este evento y otros tantos regresan al mar.

“Los huevecillos son un super buffet para muchos animales: peces, cangrejos, aves… todos se comen los huevos y a los adultos muertos, es un gran buffet de la naturaleza, lo cual es importante porque es un ciclo que se cumple. Además, cuando ellos llegan a la costa también los humanos salimos beneficiados porque muchos de estos animales son cosechados o extraídos de la playa por laboratorios estadounidenses”, dijo el director del planetario Sayab. 

En estos laboratorios se les saca la sangre, que se llama hemolinfa y es color azul, y esa sangre por sus características particulares, que encapsula cualquier agresor al sistema inmunológico, permite probar medicamentos para los seres humanos: “y si algo es encapsulado es indicio de que algo está mal y el prototipo no pasa la prueba”. Esta sangre es tan eficaz que hasta el momento la medicina no ha inventado algo que supla su función.

En México desafortunadamente esta especie se utiliza como carnada para peces y pulpos: “la gente los atrapa, les quita su carne, que no tienen mucha, y los usa como carnada, en detrimento de sus poblaciones. No podemos seguir abusando de estos animalitos porque sería una pérdida terrible para el planeta. Sin embargo, cada vez hay menos ejemplares”.

Edición: Ana Ordaz