Leopoldo Ramos
Con una misa a la entrada de la mina de carbón El Pinabete, familiares de los diez trabajadores que hace un mes quedaron atrapados por una inundación, reiteraron el reclamo para que de reanude la limpieza de la excavación y se retomen los intentos de rescate. Lamentaron que el gobierno federal haya retirado el campamento y los equipos para extraer el agua del socavón.
La misa fue privada y debido a que el camino a la mina se inundó por las recientes lluvias, los familiares fueron introducidos en vehículos del Ejército Mexicano. Una vez adentro, soltaron al aire globos blancos.
La ceremonia religiosa estuvo a cargo del sacerdote Teodoro Durán.
“El mensaje fue que este lugar no se debe tomar como una tumba, sino como la esperanza de rescate”, dijo el sacerdote, quien el 3 de agosto, al enterarse de la inundación en El Pinabete, acudió al lugar para acompañar a las familias.
Recordó que hace un mes, “el sentimiento de ellos era de miedo, angustia, terror, preocupación, impotencia; ahora, están en paz. Dios obró en ellos y los dejó en paz, con mucha fe y esperanza en recuperar los cuerpos”, dijo en entrevista al salir de la carbonera.
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Edición: Emilio Gómez
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