La campaña de donación a beneficio del salón Los Ángeles, el emblemático centro cultural independiente dedicado al baile, ofrece la oportunidad de plasmar en las paredes del recinto el nombre de quienes se sumen al rescate.
Cerrado desde el 22 de marzo debido a la emergencia sanitaria, la situación de este lugar de barrio es crítica por la falta de ingresos, aseguró a La Jornada el director del salón, Miguel Nieto Applebaum, quien lanzó el 5 de julio la petición de ayuda.
La primera aportación, el domingo pasado, fue de una pareja de pachucos, asiduos bailarines. “Como fue de 10 mil pesos, tienen derecho a que sus nombres sean grabados en una placa conmemorativa de Amigos del Salón Los Ángeles, además de dos boletos de entrada para una actividad especial”, explicó el director.
El salón cumple 83 años el próximo 2 de agosto. “No tenemos fecha de reapertura; por lo pronto, necesitamos sobrevivir”, reiteró Miguel Nieto, quien dirige este negocio familiar desde 1972.
Con el aniversario encima, añadió que será la primera vez que los festejos se realicen en forma virtual con una exposición de fotografías del salón y temas relacionados con el baile, que se podrá visitar físicamente en cuanto reabran. Habrá también un programa musical cuyos participantes aún no se confirman.
Ésta es la segunda vez que el salón interrumpe sus actividades a causa de una pandemia. La primera fue en 2009 por el virus A/H1N1, que les obligó a cerrar dos semanas. De acuerdo con Nieto, alrededor de 30 familias dependen económicamente, de manera directa, del lugar, y en forma eventual un centenar: meseros, músicos, trabajadores de limpieza, taquilleras, boleteros y personal de seguridad, entre otros, además de la derrama económica a los negocios de alrededor.
De cerrarse definitivamente el salón Los Ángeles, se perdería “un espacio cultural, así como un lugar que ha ayudado a crear una identidad para el habitante de la Ciudad de México y la zona metropolitana”, señaló Nieto, cuyo abuelo, Miguel Nieto Alcántara, lo abrió en 1937.
“Es un generador de energía positiva, alegría y diversión. De acuerdo con criterios de la Unesco, el salón sería facilitador de la preservación del patrimonio cultural intangible de la humanidad, como la rumba cubana, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad”, reiteró Nieto.
Más allá de las luminarias y la nostalgia, el salón, cuyo lema es “Quien no conoce Los Ángeles no conoce México”, ha sido y es una fuente de trabajo que no debería perderse.
Por su escenario han pasado agrupaciones y cantantes representativos de toda clase de música; sin embargo, se le relaciona con frecuencia con la afroamericana. La lista de personajes que han cantado en el lugar es interminable, además de la realización de actos con intelectuales y escritores como Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis.
Edición: Gina Fierro
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