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La Jornada
19/05/2026 | Ciudad de México
El envejecimiento es uno de los procesos que la humanidad ha buscado ralentizar, ya sea por medio de cirugías estéticas, inyecciones, láser, radiofrecuencia o sustancias tópicas para revitalizar o eliminar imperfecciones de la piel. Pero conforme avanza la ciencia, resulta más evidente que el envejecimiento es un proceso interno complejo.
Dentro del intestino, dicho proceso ocurre gracias a tres factores: inflamación, estrés oxidativo e intestino permeable. La American Physiological Society nos recuerda que la inflamación, si bien actúa como una respuesta fisiológica para atacar algún patógeno, también puede convertirse en un estado permanente encargado de aumentar la mortalidad.
El estrés oxidativo, según la publicación ¿Cómo ves? de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es un “desequilibrio en el organismo entre antioxidantes y radicales libres”. Los antioxidantes pueden ser enzimas involucradas en la digestión, encargadas de acelerar reacciones químicas en el cuerpo e incluir la eliminación de radicales libres.
Pero ¿qué son los radicales libres y de dónde vienen? Se trata de moléculas a las cuales les falta un electrón en su última capa. Esto es peligroso porque terminan "robándole" electrones a moléculas sanas y convirtiéndolas en radicales libres, destruyendo moléculas de colágeno y elastina, responsables de la aparición de arrugas y flacidez en la piel. También pueden reducir el funcionamiento adecuado de los órganos al destruir la membrana celular, así como alterar el ADN y hacernos propensos a desarrollar enfermedades como cáncer, diabetes, Parkinson, entre muchas otras.
Finalmente, el intestino permeable es aquel con grietas y agujeros a causa de una mucosa intestinal dañada. La afección provoca la absorción de toxinas y microorganismos dañinos, como lo menciona la Harvard Medical School.
¿Quiénes son los encargados de la disfunción? De acuerdo con la Marshall University, los exosomas, nanovesículas que actúan como mensajeros, si están alterados por el ambiente anteriormente mencionado, pueden desarrollar resistencia a la insulina, inflamación y daño a la barrera intestinal encargada de proteger la pared intestinal.
¿Cómo podemos mantener una pared intestinal saludable tomando en cuenta a los exosomas? Consumiendo frutos rojos, azules, uvas, jitomate, zanahoria, brócoli, calabaza, chícharos y almendras. Alimentos que deben ser consumidos con moderación, ya que en exceso también pueden ser dañinos para el organismo. Por otro lado, los alimentos que aumentan la presencia de radicales libres son la comida rápida y ultraprocesada, margarina, manteca vegetal, pan dulce y dulces, embutidos, cortes carbonizados, así como bebidas alcohólicas.
Entendiendo lo anterior, podemos ver que el envejecimiento está, hasta cierto punto, en nuestras manos. Y aunque el tiempo siga pasando, mantener un intestino saludable hace del envejecimiento un proceso más llevadero.
Edición: Estefanía Cardeña