Opinión
Alejandro Ortiz González
18/01/2026 | Mérida, Yucatán
El 13 de octubre del año pasado, la Comisión de Derechos Culturales del Congreso de la Ciudad de México emitió una convocatoria pública para formar parte en un Primer Parlamento de Participación de la Vida Cultural de la Ciudad de México, un ejercicio inédito al tratarse de una invitación a enviar, en forma directa y sin intermediación de instituciones o foros previos, propuestas legislativas o ideas para mejorar la Cultura en la capital del país.
La invitación fue inédita, digo, porque abre una puerta para entablar una interacción directa entre dos poderes, el de la comunidad artística y cultural que reside en la capital, y el poder legislativo local, el único capaz de hacer o modificar leyes en la materia.
Y aunque las 66 propuestas seleccionadas para presentarse no son vinculantes, sí se busca que sean lo más ejecutivas posibles para pasar la prueba del ácido y ser retomadas por alguna bancada que forme parte de la Comisión de Derechos Culturales, conformada por 7 personas (6 mujeres y 1 hombre): 2 del Partido Verde, 2 del PAN, 1 de Morena, 1 del PT y una más de la Asociación Parlamentaria Progresista de la Transformación (alineada con la coalición en el gobierno).
El ejercicio se ofrece como un simulacro (no una simulación) para recorrer el proceso completo de presentación de una iniciativa de decreto para modificar un artículo de alguna ley en materia de Cultura, o hacer un exhorto a una autoridad para resolver o atender problemas específicos o particulares.
Es un buen ejercicio, sobre todo porque, como digo al inicio, abre la puerta para que la comunidad presente en forma directa al Poder Legislativo sus propuestas, sin pasar por instancias del Poder Ejecutivo local, en concreto la Secretaría de Cultura de la ciudad que, como vimos en el caso de la primera sesión ordinaria del Consejo de Fomento Cultural, no pudo reunir el quórum necesario para realizar la sesión, no sabemos aún si por incapacidad, por falta de seguimiento o por falta de poder de convocatoria, afectando de cualquier forma los trabajos de ese Consejo que pretende ser la voz de la comunidad para plantear soluciones a problemas reales. Acá, en contraste, hay una alternativa a la mano, no una idea o un deseo, sino un hecho concreto, un Parlamento en marcha y la vía para trabajar en forma directa, sin intermediarios.
El Parlamento se realiza este lunes 19 y martes 20 de enero, por la mañana, en el recinto legislativo de Donceles, y las sesiones se transmiten en vivo en línea, a través de un enlace que compartiremos en cuanto nos lo envíen, para que se pueda dar seguimiento a las presentaciones y propuestas, y después presionar para que aquellas que se considere oportuno apoyar, se lleven hasta el final y se traduzcan en cambios reales, tangibles y palpables para beneficio de la comunidad artística que reside en la capital del país.
Programa de estímulos a la creación + base de datos de artistas
Una de las propuestas, la primera INICIATIVA que presentaremos (en concreto la presentaré yo), es la creación de un Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) capitalino, en vista de que la Ciudad de México es la única entidad del país que carece de un programa como éste, y dado que no existe un programa presupuestal que atienda directamente a artistas creadores equivalente al Sistema Nacional de Creadores de Arte, proporcional a la cantidad de artistas que residen en la ciudad, un dato que –por cierto – desconocemos, y al que volveré en esta nota más adelante.
La iniciativa que propongo insiste en la urgencia de crear este programa ante la policrisis que enfrenta esta comunidad, al cual no sería necesario destinar más presupuesto al que ya está establecido en la Ley de Fomento Cultural de la Ciudad de México, que debe ser 2 por ciento del gasto programable (que no se cumple), sino sólo que se canalice 1 por ciento de ese presupuesto, dejando el otro 1 por ciento íntegro a la Secretaría de Cultura local. Esto en términos económicos significa que para la SC se destinaría este año alrededor de 2 mil 800 millones de pesos, si se cumple con la ley, lo que en términos reales sería el doble de lo que realmente recibe cada año, mil 300 millones de pesos. Y para el nuevo PECDA capitalino se destinaría otro tanto igual, 2 mil 800 millones de pesos.
Podría pensarse que son muchos recursos para estímulos a la creación, pero esto no podrá saberse a ciencia cierta hasta que conozcamos otro dato fundamental, que sabremos una vez que se apruebe nuestra SEGUNDA INICIATIVA, para la creación de la LLAVE CULTURAL CDMX, una base de datos en permanente construcción que permita conocer cuántos artistas y creadores residen en la capital del país. Esta LLAVE CULTURAL CDMX es una iniciativa que presentará Minerva H. Trejo, quien es además miembro del Consejo de Fomento Cultural de la Ciudad de México.
LLAVE CULTURAL CDMX sería muy simple de implementar como módulo complementario al programa que ya existe llamado LLAVE CDMX creado y gestionado por la Agencia Digital de Innovación Pública de la Ciudad de México. El costo sería mínimo –pues la plataforma ya existe y funciona– comparado con los beneficios de saber de qué tamaño es la comunidad artística, y permitiría entender cuántos recursos se requieren para atender a este ecosistema que, como lo hemos expuesto en diversas foros y medios, opera igual que el de la Salud, la Educación, la Seguridad o la Ciencia. Los creadores son el equivalente a médicos, docentes, científicos o elementos de seguridad, prestan servicios esenciales a la población y son financiados enteramente por el Estado, sin cuestionar su necesidad o relevancia. ¿Qué pasaría si el Estado no le pagara a sus maestros, o a sus médicos o policías, o científicos a través del SNII? ¿Cuántos médicos, maestros, elementos de seguridad o científicos hay en México? Hay cifras concretas para responder estas preguntas, pero no se sabe cuántos artistas hay. Para eso se necesita LLAVE CULTURAL CDMX.
Presión y seguimiento de la comunidad
Lograr que iniciativas como ésta –entre las 66 que se presentarán– prosperen y se hagan realidad, sólo será posible si la comunidad presiona y da seguimiento, si se asume como un poder auténtico y lo ejerce en todas las formas posibles, mientras más creativas mejor.
Una vez concluido el Parlamento, convocaremos a una Conferencia de Prensa para dar a conocer detalles de los resultados y un Plan de Acción para que esto sea efectivamente la Reseña de un Simulacro convertido en realidad, y no la Crónica de una Simulación. De nosotros, de todos, dependerá qué pase después.
- - - - - - - - - -
* Socio fundador de Bioscénica: cuerpo digital y transdisciplina, miembro de la Asamblea de Artes de la Ciudad de México (ADA) y miembro del Primer Parlamento de la Vida Cultural de la Ciudad de México. Mail:
[email protected]
Edición: Fernando Sierra