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Rosario Ruiz Canduriz
22/07/2026 | Playa del Carmen, Quintana Roo
La cozumeleña Martha Ruth Góngora García, conocida como la Mujer de Mar, es un testimonio vivo de resistencia y vocación. Con 39 años dedicados a la pesca, ha navegado no solo en el Caribe, sino también a través de los prejuicios de una sociedad que consideraba el océano un territorio masculino. Hija del capitán Felipe Góngora, creció rodeada de redes y embarcaciones, forjando desde su infancia un vínculo con el mar, que hoy la reconoce como uno de sus más fieles guardianes.
"Él (su papá) me mandó a estudiar enfermería, él me mandó a estudiar varias cosas, pero no me gustó. Yo lo dejé y me aferré a lo que yo quise, aquí en la costa nos crecían y nos llevaban a estudiar, pero yo ya tenía mi pasión", compartió. Su determinación se impuso sobre los planes paternos y logró incursionar en la pesca, especializándose además en la captura de langosta viva, lo que la ha llevado incluso a ser un referente dentro de la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera Cozumel.
Su técnica es artesanal y respetuosa, utilizando un método que garantiza la sostenibilidad del recurso; esto le ha permitido trascender las fronteras y ha viajado como invitada a países como Italia, Colombia y Belice para compartir sus conocimientos, demostrando que la pesca de excelencia depende más de la destreza y el respeto al ecosistema que de la fuerza.
A pesar de su reconocimiento actual, los inicios estuvieron marcados por la soledad de ser la única mujer en su gremio durante décadas. Recuerda haber enfrentado el escepticismo inicial con coraje, sentimientos que eventualmente se transformaron en un respeto mutuo inquebrantable y con un apoyo que logró de sus compañeros del mar masculinos.
Con el tiempo logró consolidar su propia autonomía profesional, adquiriendo su equipo personal de lancha y motor, lo que le permitió trabajar a la par de su esposo y liderar su propio campo de pesca con una independencia que hoy inspira a nuevas generaciones de mujeres.
Reconoció que la vida diaria en la costa es un desafío constante contra los elementos, donde el sol y las tormentas repentinas que definen el ritmo del trabajo.
Sin embargo, para Martha el mar es su proveedor y su tabla de salvación, un espacio donde la libertad se paga con el esfuerzo de jornadas interminables lejos de las comodidades urbanas e incluso alejada de sus hijos. Lo más difícil de su jornada han sido los sacrificios personales profundos que han marcado su historia como mujer y como madre en un entorno sumamente exigente.
"Sí duele, duele abandonar a tus hijos, tuve dos varones, pero es mi trabajo", enfatizó. Hoy, a sus 60 años, Martha Góngora continúa siendo un pilar fundamental de la pesca en Quintana Roo; su legado no se mide solo en capturas, sino en la apertura de espacios de equidad y en la promoción de la trazabilidad de la langosta, con un ejemplo que impulsa a las mujeres a ocupar lugares que les han dicho que son sólo de hombres.
Edición: Fernando Sierra