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Ana Ramírez
02/08/2026 | Cancún, Quintana Roo
Las plataformas digitales pasaron de ser escaparates informativos a un componente crítico en el proceso de toma de decisiones del viajero contemporáneo; sin embargo, los análisis recientes sugieren que poseer un sitio web no garantiza por sí solo el éxito turístico, pues no existe una relación directa entre la calidad técnica de la página y la afluencia de visitantes si no se integra correctamente en un ecosistema robusto.
El Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sustentable (STARC, por sus siglas en inglés) de la Universidad Anáhuac Cancún presentó el "Estudio comparativo de los sitios web de promoción turística de las dependencias estatales de turismo: valoración estratégica", en el que confirmó que el ecosistema digital turístico presenta una madurez desigual, fragmentada e insuficientemente estandarizada.
El análisis revela que, aunque existen portales altamente competitivos, persiste una brecha considerable entre los destinos líderes y aquellos que operan con herramientas obsoletas, lo que debilita su capacidad para atraer visitantes en un mercado globalizado.
Uno de los riesgos detectados es la permanencia de información desactualizada o la existencia de portales que confunden a los algoritmos de búsqueda; la inteligencia artificial evidenció fallas operativas significativas en diversas plataformas estatales.
En la primera corrida de la inteligencia artificial, en cinco o seis estados de México salieron páginas reprobadas ya sea porque hay una página pirata que se parece mucho a la oficial o porque es una página en desuso, que la crearon y luego no la descargaron. Esta inconsistencia técnica no solo afecta el prestigio del destino, sino que castiga su visibilidad frente al usuario.
Un portal puede cumplir con los requisitos básicos de programación, pero si carece de una narrativa inspiradora o de contenidos que conecten emocionalmente con el viajero, su utilidad estratégica se diluye.
Respecto a la seguridad digital, resultó ser una de las áreas más débiles, lo cual es crítico dado que estos sitios deben funcionar como fuentes oficiales de confianza institucional.
El proceso de decisión de un turista moderno, se explicó, comienza con la inspiración, muchas veces detonada por redes sociales y el sitio web oficial recupera su valor en las fases de planificación activa, donde se consultan mapas interactivos, itinerarios y recursos específicos.
De acuerdo con el estudio, el reto para las dependencias estatales de turismo consiste en profesionalizar la gobernanza digital, lo que implica no solo rediseñar interfaces, sino establecer estándares de excelencia en accesibilidad, multidioma y seguridad, pues la competitividad turística ya no depende exclusivamente de las riquezas naturales o culturales de una región, sino de su capacidad para traducir esos activos en experiencias digitales confiables.
Edición: Fernando Sierra