La Jornada Maya

Eduardo Lliteras Sentíes
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Martes 3 de abril, 2018

Con agua lodosa casi hasta la cintura, trabajadores municipales operan el tubo succionador, una vez que la bomba comienza a funcionar y arrojar agua fuera del cenote. El agua al principio sale clara, después es un licuado color chocolatoso. Estamos en el cenote Zazil Há de Cholul, y en el segundo día de drenado para intentar limpiar los canales por donde entra el agua de forma que circule y se limpie, y no permanezca estancada.

Sergio Grosjean, activista y promotor dedicado a salvar cenotes en Yucatán coordina los trabajos que en esta ocasión apoya el Ayuntamiento de Mérida y la Fundación Bepensa.

Hace 15 días se limpió el cenote de toda la basura que lo cubría, retirando plásticos, bolsas, envases y envoltorios. Y ahora se trata de limpiar a fondo para que circule el agua. Pero es necesario hacerlo regularmente, por la caída no sólo de hojarasca, sino por la 0 de basura arrojada por personas todos los días.

Increíblemente nos enteramos que hay peces, diminutos, pero los hay, e inclusive, una tortuga que huyó a esconderse. Los pobres animales sobreviven al desastre ecológico en que se han convertido la comisaría y su cenote.

Lamentablemente, cuando llegamos al cenote, a las ocho de la mañana. Nos encontramos con el espectáculo estremecedor de la basura rebosante en los botes colocados para tal efecto en la entrada. Y claro, basura en el piso, bolsas llenas de desechos regadas. Inclusive, la basura había comenzado a caer en el cenote.

Todos los botes de basura del parque de la plaza de Cholul están así: llenos y circundados de basura. Un espectáculo denigrante, inmundo, triste.

Es la basura que dejaron los del tianguis el fin de semana, nos dice la persona que limpia. Único barrendero de la plaza, ya anciano, no se da abasto con tantos desechos. Pero estamos a martes y el tianguis se levantó el domingo.

También nos comenta que los puesteros generan basura y que por eso siempre se ven llenos los botes.

De hecho, los vendedores de fritangas y demás alimentos se han multiplicado en el parque, con mesas y sillas, inclusive tanques de gas y demás cacerolas y utensilios.

No se sabe si la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado los ha verificado, pero observo que pasa un perro callejero y defeca a pocos pasos de uno de los comederos autorizados por el comisario, quien les cobra por estar allí. El animal hace sus necesidades y después busca qué comer, mordisqueando la basura que encuentra alrededor del puesto de comida. Sus excrementos serán polvo pronto y esporas que todos respiramos y que nos caen en los ojos, pero claro estamos en Cholul y en Mérida.

La dirección de Mercados del Ayuntamiento de Mérida no dice nada al respecto, pero ésta es una tarea pendiente para cualquier futuro alcalde: regular a quienes venden comida en el parque, poner un límite a su número, a las horas que utilizan el área común, y a que se obliguen a dejarlo limpio, impecable.

La suciedad reinante en el parque principal de Cholul, el descuido generalizado, las pintas de pandilleros, la basura, el deterioro en su imagen, es inaceptable.

Mientras grabo a Sergio Grosjean y a los trabajadores municipales, gente vecina, en los puestos de comida, o en las casas cercanas, nos mira con sorna, burla; quizá piensan que perdemos el tiempo o que somos tontos de plano.

Es decir, en pocos días, todo volverá a estar igual, sucio, lleno de basura, en el abandono.


Lo más reciente

Urakán: un viaje delicioso

Una novela hecha de recuerdos que oscila entre el libro de viaje y la denuncia

Carlos Martín Briceño

Urakán: un viaje delicioso

El neocolonialismo del Banco Mundial

Inversores de Próspera piden indemnización a Honduras por no permitir zonas económicas especiales

Ornela De Gasperin Quintero

El neocolonialismo del Banco Mundial

Hopelchén: resguardo del agua

Editorial

La Jornada Maya

Hopelchén: resguardo del agua

Jóvenes de 15 a 29 años, quienes presentaron la tasa más alta de suicidios en México durante 2025

Respecto al lugar de ocurrencia, siete de cada 10 ocurrió en una vivienda particular

La Jornada

Jóvenes de 15 a 29 años, quienes presentaron la tasa más alta de suicidios en México durante 2025