El cultivo de soya en el sureste del estado ha impactado la calidad de la miel, pues se ha encontrado restos de glifosato, herbicida que también genera daños a la población de abejas, señaló la doctora Alba Rivera de la Rosa, investigadora de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
Para la especialista, los productores y los gobiernos deben propiciar un cambio en la agricultura, adoptar modelos más orgánicos y agroecológicos que no dañen el medio ambiente, las especies y otros cultivos.
La investigadora detalla los impactos ecológicos y económicos de la producción agroalimentaria, en particular de la miel y la soya en Yucatán, en su libro Sustentabilidad y tendencias agroalimentarias, presentado recientemente.
Rivera de la Rosa documenta una problemática que se da específicamente en Tekax, donde los productores usan pesticidas para sus cultivos de soya, que se encuentran muy cerca de los apiarios, pero afectan la producción no sólo de miel, sino también a los mantos freáticos.
“La miel se ha venido contaminando con una producción agroindustrial como es la soya”, subrayó.
De acuerdo con la especialista, las abejas van y recolectan polen y néctar de los cultivos de soya, pues se mantienen verdes incluso en épocas de sequía, sin embargo, estos están cultivados con pesticidas, como el glifosato.
“Llevan el polen contaminado a las colmenas y terminan contaminando la miel”, precisó.
Esto, agregó, también ocasiona la muerte de varias especies de abejas, sí hay una problemática muy fuerte de contaminación por los pesticidas y es una “repercusión bastante lamentable”.
Ante esta situación, según su investigación, se están tomando acciones para combatir este problema, por ejemplo, mencionó que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ha advertido que el glifosato es cancerígeno, produce diabetes y alergias, por lo tanto, el gobierno federal está por tomar la decisión de no importarlo ni comprarlo a la empresa Bayer, principalmente.
Los mismos gobiernos, explicó, han promocionado y subsidiado el cultivo de soya, y han otorgado paquetes de semilla acompañados de estos herbicidas, por lo que debían usarlo; sin embargo, reconoció que esto está cambiando con la nueva administración federal, pues a través del programa Sembrando Vida les obligan a los productores a no usar estos insecticidas y remplazarlos por fertilizantes y fungicidas orgánicos.
“Los cambios, aunque se están dando gradualmente, se están haciendo. Sí hay una consciencia muy clara del gobierno de que debe haber un cambio en la manera en como se cultiva” expresó.
Además, expuso, tanto los grandes como pequeños productores deben convivir, la gran producción agroindustrial debe apostar a una elaboración más orgánica, lo que implica disminuir radicalmente los pesticidas, lo que beneficie el abasto de alimentos.
El libro se puede conseguir en este enlace.
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