Artistas de Yucatán lamentan cierre del MACAY

''Significa mantenernos un poco más en la ignorancia'', señala el sector
Foto: Cecilia Abreu

El sector artístico del estado de Yucatán, presente durante el cierre simbólico del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (MACAY) manifestó su inconformidad con la situación, pues se trata del único recinto de arte contemporáneo para el estado y, por tanto, una de sus pocas oportunidades para exponer sus obras.

Alejandro Gamboa, conocido como Bob Castor en la escena artística, es un estudiante de la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY) y aseguró que en el recinto cultural su escuela había recibido una sala en donde incluso podían hacer propuestas de instalaciones y arte alternativo.

“En galerías privadas es un poco más complicado, piden arte moderno o arte de sala, entonces que cierre espacio… de por sí está muerto el arte contemporáneo aquí y no tenemos en dónde exponer”, lamentó.

Reconoció que el museo conmemora a Fernando García Ponce, aunque esperaría una mayor apertura “a la propuesta de lo contemporáneo como tal… y también es una invitación al gobierno de hacer nuevos espacios como museos y alternativas”.

Aprovechó también pedir festivales, más allá de la selfie, y que verdaderamente presenten nuevas propuestas y transmitan la cultura.

Valentina Lara, también artista y estudiante de la ESAY, recordó que la sala que les asignaban para sus exposiciones sufrió el cierre hace algún tiempo, aunque no supieron con certeza por qué ocurrió.

Pero incluso con esa oportunidad abierta, considera que podía invertirse más para que estuviera en mejores condiciones.

“Mi perspectiva sobre este cierre es que es una pérdida”, expresó.

Apuntó que era el único espacio que promovía el arte desde lo moderno hasta lo contemporáneo y desde hace algunos años los programas del museo también comenzaron a ir a la baja, lo que considera que podría haber sido por presupuesto u otros motivos como lo que el museo quería transmitir.

“Lo que molesta mucho es la indiferencia del gobierno ante estos espacios, la falta de recursos,” y tildó a los discursos políticos una fachada de promulgación en favor de la cultura, “y aquí están los resultados”.

Emaús Torres encuentra que él, como estudiante de artes visuales, siempre debatió con sus compañeros sobre si el MACAY realmente era una propuesta de arte contemporáneo o era más bien arte moderno.

Sin embargo, no por ello considera menos importante el suceso, “esto es algo que está pasando a nivel nacional”, refiriendo el cierre de espacios culturales; misma situación que incrementa los espacios privados por la falta de presupuestos gubernamentales. 

“Por eso nosotros tenemos esa preocupación, si ya se cerró este espacio, el MACAY, ¿qué nos dice que se va a poder sostener, por ejemplo, nuestra propia institución educativa?”, cuestionó.

Se preguntó también cuáles serán los siguientes espacios alternativos que sufrirán las consecuencias y qué situación artística se vivirá en la península.

Los tres jóvenes coinciden al decir que en el estado hay propuestas artísticas de sobra, la situación general es la falta de espacios en dónde mostrar dichas obras; a pesar de toda la situación, consideran complicado unirse para manifestarse, pues en Yucatán hay muchos sectores artísticos y tendrían que conjugar todos.

Alan, artista multidisciplinario, llamó “un asesinato a la cultura en el estado” el cierre del recinto, pues “a pesar de que hay otros museos en el Centro Histórico, realmente este es el único que oferta arte contemporáneo”.

Con respecto a los otros museos, indicó que presentan más la historia de Yucatán, mientras que éste es el contacto de los artistas con otras tendencias gracias a que se mantiene a la vanguardia; “cerrar este museo es mantenernos un poco más en la ignorancia”.

Espera manifestaciones alrededor de este suceso, pues encuentra otros proyectos recibiendo inversión y considera necesario invertir el dinero en el sustento del espacio cultural que genera redes de apoyo y puede propiciar llegando hasta comunidades si se lo permiten.

En su caso, él mismo asiste al museo “cuando necesito cambiar el chip” porque se dedica a la cultura prehispánica con su arte y llega a sentirse encerrado entre mayas y códices; “al venir al MACAY me encuentro con otras propuestas que me mantienen en mi concepto, pero con otra tendencia, entonces realmente ayudan”.

Recordó un Festival Iberoamericano de Teatro presentado por Raquel Araujo con una obra de arte contemporáneo “en su máximo esplendor” y sin este lugar, no hay espacio para ese tipo de escenas.

 

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Edición: Laura Espejo