La Jornada Maya

Una vida digna: equipo de la Facultad de Veterinaria de la UADY resguarda y libera zarigüeyas

El programa garantiza que los marsupiales sobrevivan en un espacio seguro

Una vida digna: equipo de la Facultad de Veterinaria de la UADY resguarda y libera zarigüeyas
Foto: Astrid Sánchez

Son sobrevivientes de una ciudad hostil: sortearon la mala fortuna de encontrarse con personas que generalmente las rechazan, evitaron los ataques de los perros y no murieron atropelladas como muchas otras de su especie. Las zarigüeyas que son rescatadas en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UADY alcanzan la libertad en un espacio seguro.

 

Fotos: Astrid Sánchez 

 

La labor de rescate es encabezada por Antonio Ortega Pacheco, jefe del departamento de Salud Animal y Medicina Preventiva, quien en coordinación con profesores y estudiantes de la Facultad reciben y resguardan a los ejemplares hasta asegurarse de que pueden ser liberados en las inmediaciones del Cementerio de Xmatkuil.

 

 

Este programa comenzó hace poco más de medio año y al momento se han liberado alrededor de nueve zarigüeyas, asegurando así que tengan una vida plena por al menos un par de años más.

 

 

“Una zarigüeya en cautiverio puede vivir hasta 10 años, pero en libertad la esperanza de vida se reduce a la mitad y si hablamos de que viven en la ciudad donde corren muchos riesgos por seguir una mala dieta, porque son atacadas o porque las atropellan, es muy poco probable su supervivencia”, explica Pedro Pablo Martínez Vega, profesor investigador y estudiante de doctorado que participa en el programa de rescate.

 

 

Personal de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia recibe diariamente zarigüeyas de todos tamaños que son entregadas por personas que las aseguran al verlas en su domicilio. Los animales llegan en diferentes condiciones, algunos sólo requieren ser alimentados hasta lograr la edad y el tamaño para su liberación, pero otros pueden llegar con lesiones o en condiciones de salud deplorables.

 

 

A veces es necesario aplicarles la eutanasia debido a que no hay mucha posibilidad de garantizarles calidad de vida.

 

 

“Apenas nos llegó un ejemplar con la mandíbula fracturada que requirió cirugía, pero tras varios días de recuperación no sobrevivió. También tenemos a otra que no tiene movilidad en patas traseras porque su dieta fue pobre, no consumió la carne que necesita para su adecuado desarrollo y una zarigüeya así no puede sobrevivir en libertad porque necesita moverse para conseguir su alimento”, explica Ortega Pacheco.

 

 

El presupuesto es limitado, pero entre todas las personas que participan en el rescate han sorteado las necesidades.

 

 

Como Andrea León, estudiante del último semestre de la Licenciatura en Veterinaria, quien adoptó a seis crías bebés y se encarga de proporcionarles alimento cada cuatro horas.

 

 

“Tengo 15 días con ellos, son machos y hembras y hay que estar cuidando que coman a sus horas, incluso en la madrugada, que no les dé diarrea y que vayan creciendo bien. Me los voy a quedar hasta que estén listos para su liberación cuando estén más grandes”, comenta la joven.

 

 

Antonio Ortega recuerda la importancia de las zarigüeyas en el ecosistema como controladoras de plagas y hace un llamado para que la sociedad no las ataque, por el contrario, las resguarde y las entregue a la Facultad de Veterinaria, donde les garantizarán un futuro digno.

 

 

“Hay personas que las tienen en casa, en libertad, pero sólo las alimentan con fruta y su dieta es omnívora, que quiere decir que también necesitan carne para su óptimo desarrollo, entonces no les están ayudando sino todo lo contrario.

 

 

“Por ello lo recomendable es que las traigan aquí o las lleven con alguna asociación de rescate. Su manejo no es complicado, de hecho, no son tan ágiles y su mecanismo de defensa es hacerse las muertas, aunque en algún momento podrían defenderse, pero basta con agarrarlas de la base de la cola y del cuello para colocarlas en un espacio para trasladarlas”, detalla Antonio Ortega.

 

 

El equipo, también compuesto por María Fernanda Méndez Calderón, Deana Laura Sánchez Sosa, Iván Canché Trejo y Jessica Pacheco recibe en la Unidad de Enseñanza Médica a las zarigüeyas para realizar el proceso de rehabilitación que culmina en la liberación de los marsupiales, quienes vivirán en una zona alejada del bullicio citadino en la zona sur de Mérida.

 

 

La Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia se encuentra en la Carretera Mérida-Xmatkuil (también conocida como Calle 50) en el kilómetro 15.5, Colonia Tizapán, en Mérida. Para la entrega de zarigüeyas es necesario acudir a la Unidad de Enseñanza Médica. 

 

 

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