A principios de la década de 1950 y bajo la dirección de Roberto Gavaldón, la belleza de Dolores del Río tuvo una fuerte competencia a cuadro: la zona arqueológica de Chichén Itzá, lugar donde se filmó la película Deseada.
El 5 de abril de 1951 se estrenó el filme de la época de oro del cine mexicano que estuvo basada en la obra de teatro La ermita, la fuente y el río, escrita por Eduardo Marquina.

Dolores del Río, una de las actrices más importantes de ese periodo, se encargó de protagonizar la película con su personaje de Deseada, una mujer que se ha privado de conocer el amor porque ha dedicado su vida a criar a su hermana menor, Nicté.
Sin embargo, a Yucatán llega Manuel, un hombre con el que su hermana debe comprometerse, pero que termina enamorado de Deseada, formando el triángulo amoroso que da vida a la historia.
Deseada se desarrolla en la zona arqueológica de Chichén Itzá, donde es posible apreciar a los actores subiendo a la pirámide de Kukulcán o realizando escenas en los otros monumentos del sitio.

En la época en la que fue filmada la película no existían las restricciones actuales que protegen el sitio arqueológico, por lo que no había sanciones por realizar este tipo de grabaciones que se extendían durante semanas y que implicaban contacto directo con los monumentos.
Dolores del Río, Anabel Gutiérrez y Jorge Mistral son los protagonistas de la historia filmada en imágenes a blanco y negro.

La trama de la película sí específica que las personas se encuentran en Yucatán y da un vistazo a la cultura maya: las mujeres usando hipil urdiendo hamacas, las casas de madera y palma y hasta la tradicional jarana.
Se espera lluvia ligera y dispersa en Mérida entre las 10 am y 12 pm
La Jornada Maya
La intervención recuperó mil 800 m² de espacio público para beneficio de cerca de 15 mil personas
La Jornada Maya
Acarician la gloria los Cerveceros tras jonrón del novato Cooper Pratt; sencillo de Ben Williamson decide
Ap/La Jornada Maya
Díaz Mena escuchó las explicaciones de los expositores sobre los alimentos, las flores y las velas
La Jornada Maya