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La Jornada Maya
22/03/2026 | Mérida, Yucatán
Como parte del último día de actividades del stand de La Jornada Maya en la Filey 2026, la psiquiatra Carmen Amezcua presentó Tu viaje de sanación psicodélica, un libro que busca desmontar prejuicios y abrir el debate sobre el uso terapéutico de estas sustancias, las cuales considera podrían ser el tratamiento revolucionario del futuro.
Desde su experiencia clínica y personal, Amezcua plantea una mirada distinta a la psiquiatría tradicional.
“Yo cuento este libro a partir de un camino personal, desde una vulnerabilidad humana”, explica. Su enfoque integra prácticas como la meditación, la medicina de estilo de vida y el uso controlado de psicodélicos para tratar padecimientos de salud mental.
En México, aclara, el margen legal es limitado. “Solo tenemos dos psicodélicos legales: la cannabis medicinal y la ketamina”. Sin embargo, muchas personas que no encuentran respuesta en tratamientos convencionales recurren a experiencias con ayahuasca o psilocibina. Ahí, su labor consiste en acompañar la preparación y, sobre todo, la integración posterior de la experiencia.
El libro reúne testimonios de pacientes que evidencian cambios significativos. Amezcua insiste en que no se trata de soluciones universales. “Estas medicinas no son para todos. Requieren un set y un setting muy cuidados”, explica, en referencia a la preparación física, mental y emocional, así como al contexto en el que se consumen.
Uno de los ejes del texto es el llamado “renacimiento psicodélico”, impulsado por nuevas investigaciones científicas. Aunque estas sustancias fueron criminalizadas en los años sesenta, hoy resurgen con respaldo académico. “Tenemos un acervo muy importante de investigación que muestra mejoras en depresión, ansiedad y adicciones”, señala.
Aun así, la especialista advierte sobre una paradoja. Lo que antes era accesible en contextos comunitarios, hoy se perfila como tratamientos costosos.
“Una terapia puede costar miles de dólares. Va a ser imposible accesar a ella para muchas personas”, lamenta.
Amezcua también cuestiona el lenguaje con el que se nombran estas sustancias. Prefiere llamarlas medicinas antes que drogas, en parte por su formación médica, pero también por su potencial terapéutico.
“La manera en la que yo he observado este camino es a través de la sanación”, sostiene.
En paralelo, su práctica se inscribe en la psiquiatría integrativa, disciplina que busca reducir el uso de fármacos tradicionales y atender al paciente de forma holística.
“No somos órganos aislados. Somos un cuerpo que conecta con la comunidad, con la tierra”, afirma. En ese sentido, destaca el papel de la nutrición, el movimiento y la salud mental como un sistema interdependiente.
Más allá del debate científico o legal, Amezcua subraya la importancia de la información. “Educando podemos derribar tabúes”, dice. Su libro, asegura, ofrece una visión completa que permite a las personas tomar decisiones informadas.
Mira aquí la entrevista completa.
Edición: Fernando Sierra