Pesca tradicional de Holbox, en riesgo por furtivos

Entrevista a William Aguiñaga, presidente de cooperativa

Katia Rejón
Foto: Felipe Escalante Tió
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Jueves 24 de agosto, 2017


William Aguiñaga Chay afirma que existe un plan de manejo que pretende bloquear zonas tradicionales de pesca. Además, señala que pesca furtiva sigue siendo un problema para los pescadores de la zona. Ante dicha problemática instancias gubernamentales, en conjunto con cooperativas de Holbox y Chiquilá, se encargan de vigilancia de zonas para el rastreo de piratas que violen la temporada de veda. Por su parte, la doctora Julia Fraga sugiere que urge asegurar uso correcto de cada una de las zonas pesqueras.


El 13 de mayo del presente año este periódico publicó Piratas en Chiquilá; jugar con fuego, artículo que trata sobre la venta de terrenos de la parte central del Área Natural Protegida. Al preguntarle al presidente de las cooperativas del puerto de Chiquilá, William Aguiñaga Chay, cómo afectaba la compraventa de estos terrenos contestó que hay un plan de manejo de los desarrolladores que quieren que en algunas partes donde tradicionalmente han pescado, se nombre como área de no pesca. “Vamos a defender hasta las últimas consecuencias las áreas en las que hemos pescado tradicionalmente por usos y costumbres”, asegura.

Especies marinas de gran importancia en el mercado marisquero y en la labor de los pescadores se encuentran en algunas de esas áreas, por lo que sería un golpe fuerte a la economía. “Hicimos una propuesta para que se respeten nuestras áreas. No tenemos por qué ceder lugares favorables en temporadas de pesca y en las que hemos trabajado como de costumbre”.

Pesca furtiva

Asimismo, señala que la pesca furtiva sigue siendo un problema para los pescadores de la zona. “Nosotros contamos con permisos legales y cuidamos la veda. En temporada de veda de langosta o pulpo no pescamos y los furtivos sí, entonces cuando termina la veda vamos a pescar y hay escasez. Todos los pescadores de la cooperativa defendienden las vedas y creen en la pesca”, comenta.

En la zona hay aproximadamente 300 embarcaciones dedicadas a la captura de escama. Sin embargo, cuando comienza la veda, como la de pulpo que comenzó el 1 de agosto y terminará hasta el 30 de noviembre, los pescadores se dedican a otras actividades como el turismo para tratar de generar ingresos para sus familias.

El turismo también es una de las razones por las cuales existe pesca furtiva. “Realmente es más por el consumo y la falta de conciencia de los restauranteros que no conocen la veda e incentivan a los pescadores a vender fuera de los períodos o compran mariscos que no cumplen con la talla establecida oficialmente”, afirma.

Intervención gubernamental

Las cooperativas pesqueras son una organización que ayuda a equilibrar la pesca sostenible para las comunidades locales, coordinan actividades pesqueras y ayudan a manejar los recursos marinos de manera colectiva. Sin embargo, las cooperativas de Holbox y Chiquilá realizan, además de eso, una vigilancia en los períodos de veda para localizar a los piratas que infringen la disposición.

“El Gobierno del Estado nos ha estado ayudando en las últimas rondas de vigilancia, a diferencia de otras ocasiones el gobernador ha estado pendiente cuando vamos a realizar una denuncia de que no se están respetando los períodos. También hay organizaciones no gubernamentales que nos quieren apoyar con recursos para la gasolina”, agrega.

Aguiñaga comenta que antes debían meter una solicitud de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) a la Secretaría de Marina para hacer los recorridos de inspección, pero con la intervención directa del gobierno se liberaron muchos protocolos. “Hay un convenio con la Secretaría de Marina, ahora nos asignan los elementos y vamos con ellos a realizar la vigilancia”.

Las cooperativas también contribuyen a organizar el mercado de escamas, los pescadores locales venden su producto a la cooperativa y así apoyan a estabilizar los precios. De alguna manera, ayudan a equilibrar la comercialización de los productos marinos pues se unifican los precios y se mide el tamaño requerido de los mariscos para su venta al público.

“Hasta el día de hoy la Integradora es la que paga mejores precios. El problema es que los pescadores desvían sus productos, piden prestado dinero a los coyotes [intermediarios que revenden los productos] y también a nosotros nos afecta la falta de capital para poder pagarles, a veces nos quedamos sin ganancias”.

Zonas especiales: alternativa

La doctora Julia Fraga sugirió, en una entrevista publicada por este medio, que deben establecerse zonas especiales para la pesca deportiva, recreativa, así como actividades de pesca comercial para satisfacer la demanda de mariscos. Ante esto, Aguiñaga comenta que ya existen estas zonas desde hace más de 40 años, pero no se asegura el uso correcto de cada una.

La Conape es la encargada de vigilar que esto se cumpla pero no lo hace, Aguiñaga Chay dice que tal vez es por desidia. También ha recibido amenazas de represalias por parte de pescadores furtivos. “Siempre las ha habido y siempre las va a haber. No estamos en contra de que pesquen, todos tenemos derecho a ganarnos la vida pero respetando el entorno ecológico: pescan menores tallas, los coyotes les compran todo para beneficiarse más y eso nos afecta”.

Acerca de la propuesta de la investigadora del fracaso de iniciativas de cultivo de peces en los estuarios o zonas para producir autoconsumo y venta, dice que “nunca se ha hecho realmente, tengo 20 años y no me he enterado”. Aunque considera que es un proyecto que podría funcionar, el presupuesto para realizarlos es demasiado alto para que alguien se arriesgue.